En medio de la crisis europea, Alemania y Dinamarca se destacan por sectores como diseño de moda y muebles, arquitectura y artes visuales
COPENHAGUE.- Con vistas a un lago rodeado de árboles, Lisbet Friis tiene su estudio de diseño textil en Raadvad, en las afueras de la capital danesa, donde trabaja con colores, texturas y estampados. El gobierno de Dinamarca cedió esa increíble locación, donde funcionaba una fábrica de cuchillos, a una comunidad de creativos. Lo mismo sucede en el centro de la ciudad: en lo que era un hospital, hoy trabajan cerca de 70 artistas con el solo compromiso de afrontar los impuestos.
Las industrias creativas de Europa aumentan su contribución al PBI año tras año; tienen más capacidad de generar empleo que las industrias tradicionales, como la automotriz y la química, y se mantuvieron estables frente a la crisis económica. Dinamarca y Alemania ofrecen ejemplos de cómo las actividades creativas pueden generar valor agregado y robustecer la economía.
Las creaciones de Friis llegan desde su remoto estudio a destinos como Japón y Estados Unidos. Diseña telas para Kenzo y tiene una marca propia con su nombre para carteras y monederos que se venden en la tienda del Museo de Arte Moderno (MOMA, por sus siglas en inglés), de Nueva York. Además, fue convocada por la reina de Dinamarca, Margarita II, para decorar algunos camarotes del royal yacht .
La definición y el alcance de las industrias creativas puede variar según los países. Esencialmente, se trata de aquellas actividades que tienen su origen en la creatividad, las habilidades y el talento individual, y que tienen potencial para la generación de valor agregado y empleo. Arquitectura, publicidad, arte, diseño, moda, software, filmación, música, radio y artesanías son sólo algunas de las variables.
Dinamarca fue una economía concentrada en lo agrícola hasta la década del 70, cuando una crisis produjo cambios en la estructura económica. La población es de 5,5 millones de habitantes; el déficit presupuestario, casi nulo, y su tasa de desempleo, prácticamente inexistente. Posee un sistema de "flexiseguridad" que, por un lado, da facilidades para los despidos, pero garantiza un importante subsidio del Estado a los damnificados y el apoyo de agencias especializadas para ingresar nuevamente al mercado laboral. Dinamarca es, además, el país más feliz del mundo, según un estudio de un científico británico.
El economista francés Robert Boyer, principal autor de la teoría de la regulación, destaca que en Dinamarca hay innovación permanente para encontrar nichos en el mercado mundial. Y, como el nivel de productividad per cápita es uno de los más elevados de Europa, puede gastar la mitad del ingreso nacional en servicios públicos. Es así como el Estado propicia servicios que ayudan a los ciudadanos en su calidad de vida como las guarderías maternales, la salud o los espacios de trabajo para artistas.
De acuerdo con los últimos datos publicados por la Comisión Europea en 2007, las industrias creativas representaban en 2004 el 3,1% del PBI en Dinamarca y el 2,6% en Alemania. Según informes más recientes del Ministerio de Economía de Alemania, estas industrias generaron 167.000 millones de dólares en 2008 y ya representan el 3% de su PBI. Las industrias que más contribuyeron fueron: publicidad (19%), software y video juegos (18%), eventos y relaciones públicas (18%) y diseño (11%). Se calcula que hay 42.209 trabajadores entre free-lancers y pymes.
Las industrias creativas ocupan el tercer lugar en importancia entre los sectores productivos alemanes, según el valor agregado que producen, detrás del sector bancario y la industria automotriz, y antes que la industria química o el sector agropecuario. "El crecimiento de las industrias creativas es más significativo que las otras industrias. Además no sufrieron, en general, el impacto de la crisis como el sector financiero. Se mantuvieron estables y luego empezaron a crecer nuevamente", dice el director de Cultura y Comunicaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, Max Maldacker.
Las industrias creativas también se volvieron un atractivo turístico para Alemania. Por ende, hay un doble beneficio por su capacidad de generar valor agregado y porque atraen a turistas que dejan sus ahorros en hoteles, restaurantes y alguno de los 6000 museos que hay en el país.
Viajar por Alemania es descubrir el atractivo creativo de cada ciudad y ver la impronta que esas actividades le imprimen a la vida local. Tal es el caso de la arquitectura futurista que se puede en encontrar en el barrio de Hafencity, de Hamburgo, donde también se está construyendo una majestuosa filarmónica, o también en Leipzig, ciudad ubicada en el nordeste del país, considerada cuna de las editoriales, la música y el arte. En Alemania se imprimen 400 millones de libros por año. Es el segundo mercado editorial en cuanto a tamaño, luego de Estados Unidos.
Leipzig también tiene su atractivo para los amantes del arte, ya que casi un centenar de artistas se concentran con estudios y galerías en Spinnerei, una antigua hilandería de algodón. Bertram Schultze, que lideró el proyecto arquitectónico, cuenta que pintores, fotógrafos y artistas conviven en algunos de los edificios restaurados, donde todavía se pueden encontrar algunos rastros de algodón en el techo. Se paga una renta baja, en comparación con otras opciones de la ciudad, y los contratos son a diez años. "Al poner a los artistas todos juntos en un solo lugar, se mejoran los costos y se logra una localización que atrae a los turistas, que compran arte y también dejan su dinero en la ciudad con los consumos que hacen", señala.
Un informe de la Unesco señala que la diversidad económica y cultural es una de las fortalezas más grandes de las industrias creativas en Alemania. Dentro de cada sector, hay un creciente número de pequeños emprendimientos. Las industrias creativas se pueden segmentar, según el tamaño, en microemprendimientos y oficinas free-lance ; en un segundo nivel, los pequeños y medianos emprendimientos, en los que se genera más empleo y valor agregado; por último, se ubican las grandes compañías. Actualmente, se calcula que hay 1,5 millones de personas empleadas en las industrias creativas en Alemania.