Pese a que dejaron de tener el puntaje ideal, el SIC y Belgrano festejaron y permanecen en lo más alto; Alumni, también con solvencia, marcha como escolta; el único invicto del año sigue siendo Hindú.
Imperturbable, pero no por apatía sino por una descomunal voluntad indeclinable, el SIC resistió de pie en la cima el agudo sacudón. Champagnat con el sello registrado de su vehemencia propuso una lucha viva, pero los sanisidrenses respondieron con idéntica fórmula en un cuarto de hora inicial bastante interesante, el único pasaje en el que ambas formaciones estuvieron completas (15 contra 15). Los infortunios cobraron trascendencia inesperadamente. Después del toque sutil de Madero para proyectar a Lucke hacia el try, los Zanjeros empezaron a codearse con una virtual debacle; al menos la situación estimulaba esa interpretación. Primero fue la controvertida amonestación de Serra, acción -corrida cuerpo a cuerpo con Agustín Durand- que derivó en try-penal y la amonestación para el fullback local, y poco después, una segunda amarilla (al ingresado Martínez Frugoni) acrecentó la fatalidad.
Sin embargo, el desconcierto o la resignación nunca se apoderó de los hombres de Boulogne. Todo lo contrario. Los de Pacheco se envalentonaron con la ventaja y, con dos rugbiers más, llegaron al in-goal por segunda vez, a partir de la arremetida del maul (anotó Francisco López Olaciregui). Todo parecía servido para que Champa, que vencía por 17-5, lograra lo que jamás consiguió: doblegar en su casa al SIC. La inconsistencia, en cambio, se lo impidió. A la falta de precisión colectiva, se adhirieron los tres penales malogrados por Bouquet. Las presunciones que aventuraban la caída del líder se desintegraron, pese a que un nuevo cimbronazo, como lo fue la expulsión de Lucke, empeoró el panorama para los punteros.
En media hora aciaga, el equipo sanisidrense debió hacerles frente a dos tarjetas amarillas, una roja y dos conquistas en contra; lo que podría hundir a cualquiera, no alcanzó para tumbar a los Zanjeros, siempre amenazantes cuando se las ingeniaron para hacer circular la pelota. Bruzzone descontó con un drop (8-17) y antes de llegar al descanso, en sendos avances fulminantes, Vago -lucida intervención personal- y Serra -ataque a partir de un scrum robado- erradicaron la adversidad, aunque sólo en el tablero, pues hubo una tarjeta más (Morixe).
Los contratiempos revelaron la esencia batalladora del SIC, recurso que le permitió no sólo quedarse con el parcial (22-17), sino también impedir que le anotaran algún punto en el segundo capítulo y que quedara en evidencia la inferioridad numérica con la que lidió hasta el epílogo. Los vencedores actuaron, en total, 13 minutos con dos jugadores menos y hubo un par de transcursos de 14 contra 14, pero nada desestabilizó el andar exitoso de los Zanjeros, que, para rubricar que pese a todo fueron superior a su rival, cerraron la sentencia con una nueva conquista de López Mañán, su emblema del try.
6 fueron las tarjetas que mostró el árbitro Marcelo Pilara; amonestó a tres jugadores sanisidrenses (Serra, Martínez Frugoni y Morixe), dos de Champagnat (F. López Olaciregui y T. Martínez Valerga) y expulsó a Lucke (SIC) por un tackle peligroso.
Un triunfo para festejar, mucho por reflexionar
No mucho más que cuatro puntos le quedan por rescatar a Belgrano del partido de ayer. No es poco: en un desenlace apasionante, venció con el último aliento a Lomas por 23-21, con lo que se mantiene en lo más alto del Top 14 de la URBA; disputadas tres fechas, comparte el liderazgo con el SIC, con 14 puntos.
Más satisfechos quedaron los espectadores que se acercaron a Virrey del Pino, ya que fueron testigos -cuando no partícipes- de un encuentro vibrante, con marcador cambiante e incertidumbre hasta el final. Y aunque el nivel de juego dejó bastante que desear, los últimos 15 minutos del partido fueron de lo mejor que se vio en la temporada en las canchas porteñas.
Hasta el minuto 25 del segundo tiempo, Belgrano había sacado una ventaja considerable (20-8), merced principalmente al aprovechamiento de los errores del adversario y a arrestos individuales. Pero con un try de Cherro más la esquinada conversión de Ignacio Redruello y dos penales más del medio scrum (el segundo tras el único scrum robado, en las 25 yardas contrarias), Lomas lo dio vuelta (21-20) con mucha actitud y una gran labor de los forwards.
A esa altura, la entrega de ambos equipos dentro de la cancha había contagiado a las tribunas, que comenzaron a alentar y le pusieron aún más pimienta al desenlace de este clásico entre fundadores de la UAR. "El tricolor, el tricolor", cantaban los de Longchamps; "Dale marrón, dale marrón", respondían los locales.
La reacción de Belgrano llegó a tiempo. Se instaló en campo contrario y forzó un penal luego de un scrum que fue para adelante, reivindicándose del que habían perdido minutos antes. Tomás Rosati acertó y puso a su equipo arriba, 23-21. Pero Lomas no se dio por vencido y tendría la última palabra. Con el tiempo cumplido, Redruello tuvo un penal de 45 metros, pero se quedó corto.
Belgrano festejó la merecida victoria, un paso más camino a los play-offs, pero un retroceso en su nivel de juego. Justificó el triunfo por la superioridad en las formaciones fijas, el aprovechamiento al máximo de sus incursiones ofensivas y algunos arrestos individuales (se destacaron Alianelli, Cubelli, Rosati y López Isnardi). Sin embargo, no estuvo seguro en defensa (falló varios tackles), pagó su indisciplina con puntos en contra (tras las dos amarillas llegaron los dos tries de Lomas) y tuvo un lapso grande de desconcentración que casi le cuesta el partido.
La punta es un aliciente para continuar por la misma senda, pero Belgrano no debe obviar este llamado de atención si quiere aspirar a luchar bien arriba. Lomas, con algunas bajas importantes (como las de los hermanos Gómez Cora), dio la sensación de haber dado todo lo que tenía. Aunque por poco, no le alcanzó.
Por Santiago Roccetti y Alejo Miranda / Para LA NACION