En tres participaciones, 2000, 2005 y este año, el cordobés nunca superó el corte en el Old Course
Saint Andrews sigue siendo un misterio insondable para Angel Cabrera. Este campo, que en el año 1123 fue entregado a los pueblerinos como "terreno comunitario", y en donde se estableció el derecho a jugar al golf en forma oficial en 1552, resulta un jeroglífico indescifrable para el Pato , que no superó el corte clasificatorio y quedó al margen del Abierto Británico al totalizar 149 golpes (+5), a cuatro del límite proyectado.
Mientras que el sudafricano Louis Oosthuizen afirmaba su condición de cómodo puntero (ver aparte), el cordobés tuvo que despedirse por tercera vez prematuramente de la cancha de Saint Andrews. En 2000, año de su debut aquí, dijo adiós luego de emplear 146 golpes y estuvo muy lejos de defender el 4° puesto logrado en 1999 en Carnoustie. Tuvo en sus manos un desquite en el Old Course en 2005; sin embargo, los 149 golpes lo sumieron en otro sinsabor.
Como no hay dos sin tres, según dice el refrán, el Pato resignó ayer sus posibilidades tras firmar 76 golpes (+4). Una vuelta en el par de la cancha le habría bastado para continuar en carrera, pero aun habiendo transitado el campo en buenas condiciones climáticas (antes de la suspensión por fuertes ráfagas), nunca encontró el camino.
"En los días de práctica, el Pato se mostraba tan positivo y estaba jugando tan bien que hasta pensábamos que podía ganar. Tenía mucha expectativa, pero lo concreto es que nunca se embaló en el torneo", opinó Manuel Tagle, manager de Cabrera y que formó parte del equipo del cordobés en los grandes hitos, el US Open 2007 y el Masters 2009.
En la segunda vuelta, Cabrera sólo hizo un birdie en el 9, pero se perdió de bajar en el 2, luego de dejar la pelota dada. Después encadenó frustraciones con los bogeys en el 1 (falló el green por atrás), en el 8 (se pasó un metro del green y no pudo hacer approach y putt), en el 11 (se tomó tres putts), en el 13 (la dejó injugable en el borde de un crossbunker y tuvo que sacarla a buena a un par de metros) y en el 17, el hoyo más difícil de la cancha.