La silenciosa pelea de Michetti y Rodríguez Larreta por suceder a Macri
Mientras Mauricio Macri intenta fortalecer sus apetencias presidenciables para 2011, una descarnada interna comenzó por su sucesión en el sillón de Bolivar 1: la diputada nacional y ex vicejefa de Macri, Gabriela Michetti, y el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, trabajan para apoderarse de ese nombramiento como candidato de Pro en las futuras elecciones. Curiosamente, un escenario que los posiciona enfrentados, con disímiles preferencias de equipos y proyectos, lo que también descubre cuánta cercanía hubo y hay entre ambos.
Aunque todavía no haga público su deseo, la ex compañera de fórmula de Mauricio Macri -cargo que dejó para ser legisladora nacional- construye su estrategia desde la fundación SUMA. Michetti, apoyada en encuestas que hoy la posicionan como la preferida de la gente, define los lineamientos de su plan de gestión en el que trabajaría sin renunciar a su banca. Así, emprendió reuniones donde espera atraer voluntarios que actualmente no participan en política para sumarlos a un "proyecto renovador". Desde la presidencia de Pro porteño, que asumió hace pocos meses, ya organizó un encuentro con militantes en Mataderos, territorio del peronista Pro Cristian Ritondo (jefe de bloque de legisladores porteños), y que está más alineado con Rodríguez Larreta.
Michetti tiene el guiño de varios ministros del gabinete de Macri, quienes le hacen sentir a diario su apoyo mediante susurros al oído y mensajes de texto. La ex vicejefa no se apresura ni se anima a definir a quién se imagina como compañero de fórmula. Pero se alistan los actuales ministros de Cultura y de Ambiente y Espacio Público porteños, Hernán Lombardi y Diego Santilli, respectivamente. Este último funcionario también aspira a ser jefe de gobierno. Su lanzada carrera, con incontadas exposiciones públicas, en realidad persigue el fin de conseguir un buen posicionamiento en el reparto de los cargos.
La ventaja de Michetti sobre Rodríguez Larreta es hoy considerable en cuanto a imagen positiva y a intención de voto, aunque las últimas encuestas que maneja el Pro acortaron esa brecha, principalmente, en cuanto al nivel de conocimiento que la gente tiene de ambos funcionarios. El jefe de gabinete mira de reojo a su adversaria política y usa la gestión para mostrar lo que considera son sus aptitudes para conducir la jefatura de gobierno, y así convencer a Macri de que él debe ser el elegido. Tiene a su favor que es considerado como el "motor de la gestión"; y en contra, que todavía no termina de construir la imagen social de un líder. Sus aliados son la ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, una de las funcionarias preferidas de Macri, y el ministro de Educación, Esteban Bullrich.
El equipo de Francisco de Narváez en la ciudad también presiona por un lugar en la futura fórmula. Liderados por el legislador porteño Daniel Amoroso y por José Scioli (hermano de Daniel, gobernador de la provincia de Buenos Aires), consideran que por la importancia del diputado bonaerense en el distrito terminará por imponer un acuerdo para compartir una fórmula con el candidato que elija Macri. Aunque a juzgar por las preferencias, Amoroso está mucho más cerca de Rodríguez Larreta que de Michetti.
Claro que quien resolverá esta disyuntiva será el propio Macri, firme en que tomará esa decisión no antes de fines de año. Su entorno asegura que quien llegue mejor, sobre todo en las encuestas, será el candidato de Pro en la ciudad. Como se dijo, las oportunidades están hoy entre Michetti y Rodríguez Larreta, con una buena ventaja de la diputada nacional por el grado de aceptación que tiene entre los votantes. Pero Macri no descarta nada. Se sabe, el jefe local no quiere distraer su gobierno con entuertos políticos que aumenten los recelos y distraigan aún más su gestión. Por eso, demorará la elección de su heredero. Aunque no son pocos los macristas que sostienen que el jefe de gobierno -cuyo procesamiento por las escuchas ilegales sigue en pie- debería intentar renovar su cargo en la ciudad para, luego, en 2015, trabajar de lleno en sus aspiraciones presidenciales. Vaya paradoja.
Por Pablo Tomino
Especial para lanacion.com
@prtomino