El actor protagoniza el film de aventuras que se estrenará mañana, basado en el clásico de Disney, Fantasía
NUEVA YORK.- "Por supuesto que creo en la magia", aseguró a LA NACION el actor Nicolas Cage, quien en estos tiempos ha vuelto a ser centro de atención en Hollywood por una deuda acumulada de 14 millones de dólares al fisco, supuestamente por errores de su contador. Y para saldarla ha recurrido a una pócima que combina muchas dosis de trabajo -filmó 6 películas en el último año y medio- con hechizantes efectos especiales, como se ve en El aprendiz de brujo , que se estrenará mañana.
"La magia es la imaginación combinada con el deseo de querer algo fervientemente, para crear un efecto en el mundo material", explicó Cage, de 46 años, durante un descanso en el reciente rodaje de este film que vuelve a reunirlo con la exitosa dupla de la franquicia La leyenda del tesoro perdido ; Jon Turteltaub como director y Jerry Bruckheimer como productor.
En el cavernoso ex depósito de armas de Brooklyn donde tiene lugar el encuentro, Cage prefiere no hablar de sus problemas financieros -terminó despidiendo a su contador, haciéndole juicio y acordando un plan de cuotas para pagar su deuda- y prefiere concentrarse en su personaje. Es Balthazar Blake, un maestro de magia, discípulo del mítico mago Merlín, que ha pasado unos 1500 años buscando al legítimo heredero de su tutor.
Su búsqueda lo lleva a la Manhattan actual, donde pone sus ojos en el estudiante de física Dave Stutler, interpretado por el ascendente Jay Baruchel ( Cómo entrenar a tu dragón ). Sin embargo, todo se complica cuando aparece en escena el malvado mago Maxim Horvath, encarnado por Alfred Molina, quien intenta desbaratar los planes de Blake y destruir Nueva York en el camino.
La historia tiene sus orígenes en un segmento de la clásica película de Walt Disney Fantasía (1940), que a su vez estaba inspirada en un poema de Goethe.
" Fantasía debe haber sido la primera película que vi en mi vida. Después, de chico, siempre la veía en Navidad, y todavía la veo cada año. Tiene unas imágenes y una música preciosas", señaló Cage, y también resaltó que El aprendiz de brujo tiene muchos elementos fantasiosos tomados de El mago de Oz , otra de sus películas preferidas.
"Siempre tuve interés por todo lo relacionado con la imaginación, y particularmente ahora que estoy concentrándome en hacer menos películas violentas", subrayó el ganador de un premio Oscar por Adiós a Las Vegas y quien últimamente a trabajado en Knowing , Fuerza-G , Un maldito policía en Nueva Orleans y Kick-Ass .
"Eso no quiere decir que deje de hacerlas por completo, pero tienen que tener el tono justo, no quiero hacer films de violencia gratuita o que la hagan glamorosa. Las películas fantasiosas me dan la oportunidad de trabajar con metáforas y no tomar un arma y dispararle a alguien. Eso es infinitamente más interesante para mí. También me permite entretener a toda la familia y aportar algo positivo al mundo", aclaró el actor, quien, como embajador de buena voluntad de Naciones Unidas ha emprendido misiones para terminar con la utilización de niños como soldados y contra el tráfico de personas.
Para Alfred Molina, en cambio, esta película le ofrece una vez más la posibilidad de hacer de villano, faceta que le encanta desarrollar, como ya se ha visto en El Hombre Araña y El príncipe de Persia .
"Hacer personajes malvados te da una enorme libertad, te puedes divertir haciendo cosas que en la realidad no podrías hacer por el sentimiento de culpa que te generarían. Pero Maxim tiene un gran sentido del humor, que es parte del estilo de la película", aclaró.
En medio de bolas de fuego y rayos, los magos se enfrentan en lo alto del Edificio Chrysler y a toda velocidad por las calles neoyorquinas, en autos que se transforman y dándole vida a estatuas como la famosa del toro de Wall Street.
"Tiene unos efectos especiales alucinantes", afirmó Jay Baruchel, quien contó que modeló algunos de sus movimientos en los dibujos animados japoneses y en los videojuegos que jugaba cuando era más chico. ¿Nada de Harry Potter?
"La verdad es que no soy muy fan de Harry Potter; mi hermana sí. Vi las películas, pero no me gustaron mucho -reveló-. Acá me dieron mucho espacio para crear mi personaje y yo le puse mucho de comedia física, que es lo que mejor sé hacer. Mis héroes son Buster Keaton, Rowen Atkinson y Michael Richards".
Lo cierto es que, al igual que la saga de Harry Potter, El aprendiz de brujo fue pensada como una serie de películas, y los protagonistas ya firmaron contrato para hacer la secuela.
"Yo podría hacer diez seguidas, me divierto muchísimo. Además, mi hija se casa este año y yo tengo que pagar por todo; así que ¡vivan las franquicias!", apuntó bromeando Alfred Molina, que espera matizar estos films infantiles con su constante labor teatral.