Los mercados temen, pero Europa aún no cae en recesión
La semana pasada, la Oficina de Estadística Comunitaria dio a conocer su estimación final de la variación intertrimestral del PBI de la zona del euro.
La misma registró un crecimiento consolidado -el tercero consecutivo- de 0,2%, luego de cinco caídas anteriores (del segundo trimestre 2008 al mismo período de 2009). Estos guarismos indican que, al menos por ahora, el bloque, a pesar de todos los pronósticos negativos, técnicamente ya salió de su recesión.
Más aun, este primer trimestre confirmó que tanto España (0,1%) como Irlanda (2,7%), dos países que venían registrando serios problemas, también lograron escapar de igual situación. Sólo la atribulada economía de Grecia mostró una nueva caída (-1%).
La expansión consolidada del 0,2% se debió al crecimiento de las exportaciones (2,1%) y del gasto público (0,2%), ya que tanto el consumo como la inversión registraron caídas del 0,1% y del 1,2% respectivamente. Esto significa que, al menos hasta ahora, los drivers del mínimo crecimiento registrado fueron las exportaciones y el gasto público, producto de la fuerte devaluación sufrida por el euro desde comienzos del año y del remanente de las políticas de estímulo implementadas a partir de 2008-2009.
Ahora bien, dada esta situación, ¿cómo continuará el nivel de actividad económica de la región a lo largo del año? Al respecto, deben plantearse dos escenarios:
Los países miembros de la Unión Monetaria ejecutan a rajatabla los salvajes ajustes fiscales solicitados por la Comisión (órgano ejecutivo de la Comunidad Europea) y cancelan totalmente las políticas de estímulo aún vigentes. En este caso, el consumo y la inversión profundizarán su caída mientras que el gasto público, necesariamente, disminuirá. Por su parte, las exportaciones -aun si continuara la actual tendencia del euro a depreciarse- no podrían compensar los factores contractivos. El crecimiento anual sería nulo o negativo
Los miembros flexibilizan los ajustes solicitados y mantienen algunas políticas de estímulo. Los componentes del PBI se moverán en igual sentido que en el caso anterior, pero los negativos (consumo, inversión y gasto público) podrían llegar a situaciones neutras o incluso levemente positivas. De esta manera, se evitaría caer en una nueva recesión
En síntesis. Durante el primer trimestre, los temores del mercado a que la Euroárea cayera nuevamente en recesión no se correspondieron con la realidad. Sin embargo, a partir del segundo trimestre -de llevarse a cabo rígidamente los ajustes fiscales solicitados- no cabe duda que el nivel de actividad caerá, pudiendo llegarse incluso a una nueva recesión.
Caso contrario, es decir de ser mas graduales los ajustes y mantenerse un mínimo de políticas anticíclicas, es probable que la región crezca aunque sea "raquíticamente" (0,5%/1,0%), con todo lo positivo que ello acarrearía para consolidar el actual proceso de recuperación global.