La Selección argentina participó del denominado Fútbol de la Esperanza, que también se realizó en Sudáfrica, y estuvo entre los 16 mejores equipos; los protagonistas hablan de las reglas de este deporte para la integración
Los equipos son mixtos y el gol de una mujer vale doble; los valores como el respeto por los compañeros se premian con goles, no hay árbitros porque los jugadores acuerdan las reglas del partido y con respetarlas basta; hay tres tiempos, el último es para acordar el resultado del encuentro.
El coordinador de la Granja Andar y creador de la Liga de Fútbol Especial, Raúl Lucero, repasa los principios básicos de un fútbol diferente, el que ellos practican en esta granja de Moreno donde se preparó parte del seleccionado nacional que representó al país en el primer Mundial de Fútbol Inclusivo; se realizó en Sudáfrica, en la ciudad de Alexandra, y terminó el último domingo, junto con la Copa del Mundo.
Atrás están, en medio de un picadito de fútbol, 8 chicos con capacidades diferentes que practican este deporte, compañeros de los que fueron elegidos para este mundial organizado por la FIFA y que promete ser el primero de muchos. El próximo torneo que ya los entusiasma será en Brasil, en 2014.
La selección argentina, que quedó entre los 16 mejores equipos, estuvo integrada por la Liga de Fútbol Especial -entidad que intenta cambiar la mirada que la sociedad tiene sobre las personas con discapacidad física o mental- y la de Fútbol Callejero -cuyo objetivo es recuperar la trama barrial a través de este deporte.
Uno de los profesores que los entrena, Horacio Ortiz, habla con lanacion.com sobre su pasión por jugar con estos chicos en un sistema de cooperación más que de competitividad. Luego, pide un cambio en el equipo para que se acerque a hablar Matías, de 17 años, que esta vez le toca hacer el aguante desde Buenos Aires pero que tiene experiencia en torneos internacionales. "Estuve en Chile por un campeonato más chico. Ahora me tocó quedarme a practicar", dice. A su lado, Jorge, de 20 años, compañero de equipo, lo abraza y se lo lleva de nuevo para la cancha.
Esta vez, el equipo campeón del mundo fue Kenya y, en segundo lugar, terminó Nigeria. Unos 300 jóvenes de distintas nacionalidades vivieron una fiesta en la clausura de este festival en el que, según los organizadores, sólo hubo ganadores.
Por Verónica Dema De la Redacción de lanacion.com vdema@lanacion.com.ar En Twitter: @verodema