Los números están en contra del proyecto aprobado por Diputados; el kirchnerismo agudiza su estrategia en la búsqueda de votos
El matrimonio entre personas del mismo sexo corre serios riesgos de fracasar cuando el proyecto de ley, que ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados, sea discutido pasado mañana por el Senado.
Según un sondeo realizado por LA NACION, 28 senadores apoyan el matrimonio gay, mientras que 34 están en contra. El escenario se completa con 8 legisladores que aún no dijeron su voto y dos senadoras ausentes, ambas en contra de la iniciativa, que fueron invitadas al viaje de Cristina Kirchner a China.
A pesar de estas cifras, la conducción del bloque oficialista, que encarna el rionegrino Miguel Pichetto, confía en invertir los números y sancionar la ley al término de lo que se anticipa será un extenso debate (la sesión podría comenzar a las 10).
Sin embargo, para lograr ese objetivo impuesto desde la quinta de Olivos por Néstor Kirchner, el kirchnerismo tendrá que apelar a todo su arsenal de seducción. Es que con este panorama, al oficialismo ya no le alcanza con lograr que algunos opositores al matrimonio gay se ausenten en el momento de la votación, sino que también deberá obligar a varios de sus senadores a votar de manera opuesta a sus convicciones.
Por lo pronto, la mayor presión estará sobre los cinco oficialistas que hasta el momento se mantienen como indecisos. Ellos son Daniel Pérsico (San Luis), José Pampuro (Buenos Aires), Elida Vigo (Misiones), Lucía Corpacci (Catamarca) y Jorge Banicevich (Santa Cruz).
Si bien se negaron a adelantar su voto, es vox populi en el Senado que estos cinco legisladores rechazan el matrimonio gay. Ahora, con lo números sobre la mesa, les será difícil poder votar de acuerdo con sus convicciones ya que sus votos son vitales para poder descontar la amplia ventaja que los sectores contrarios al proyecto ha logrado consolidar.
Un sexto voto importante para que los deseos de la Casa Rosada puedan verse cristalizados es el del neuquino Horacio Lores (MPN). El gobernador de esa provincia, Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino, mantiene una firme alianza con la administración de Cristina Kirchner, por lo que podría pedirle a su senador que votara en sintonía con el oficialismo. Sin embargo, Lores cuenta, por el momento, con el permiso de su partido para votar con libertad de conciencia. Si es así, rechazaría el matrimonio homosexual. Un dato que indica que este es el deseo íntimo del legislador fue su participación en el armado de la audiencia para discutir el proyecto que iba a celebrar en Neuquén, la semana pasada, y que se suspendió por problemas en los vuelos.
Por último, Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Reutemann son los otros dos senadores que aún no se han pronunciado sobre su voto.
Ausentes sin aviso
Otro de los objetivos en la mira del kirchnerismo es la lista de votos en contra, en la que figuran una decena de senadores oficialistas. En este caso, la estrategia presenta dos escenarios: la ausencia o el cambio de voto.
En el primer escenario, podrían ubicarse el misionero Luis Viana, quien dijo que votaba en contra, pero estuvo el último mes con licencia por enfermedad, y el tucumano Sergio Mansilla, quien ya renunció a la Comisión de Legislación para no firmar en disidencia total el dictamen a favor del matrimonio gay.
Si bien no es oficialista, tras el acuerdo que le permitió aliviar su situación judicial y su apoyo al kirchnerismo, el riojano Carlos Menem podría seguir el mismo camino y no asistir al Senado pasado mañana.
Por último, la conducción kirchnerista no descarta pedirle que cambien su voto, de ser necesario, a senadores como José Mayans (Formosa) y Teresita Quintela (La Rioja).
Como se ve, la tarea que tiene por delante el bloque oficialista no es sencilla, pero tampoco imposible.
Sin embargo, y ante la eventualidad de que este operativo fracase, algunos senadores radicales pretenden buscar una alternativa que evite un fracaso del proyecto, lo cual impediría su discusión por el resto del año. Con ese objetivo, la bancada se reunirá esta tarde para tratar de hallar un nuevo proyecto de consenso.