Tres referentes del ambiente local analizan el año que se va, pródigo en acontecimientos que hicieron posible el despegue internacional del diseño argentino.
Es momento de reflexionar. No sólo por lo propicio de la época del año, sino también porque 2007 fue testigo de importantes noticias y cambios de enfoque para el diseño industrial nacional.
La Argentina, a través de DesignConnection y el GCBA, se asocia al movimiento internacional de Diseño Sustentable para desarrollar productos a partir de materias primas recuperadas. Dos microemprendimientos dirigidos por diseñadores industriales (Fernando Poggio y Perfectos Dragones) abren locales en los shoppings. Los organizadores de premios nacionales de diseño (Ternium Siderar, Osram e Innovar) apoyan a los diseñadores para cumplir las normas de calidad internacionales de los productos evaluados y así acelerar su potencial salida al mercado. Por último, el argentino Ariel Celedoni, egresado de la UBA, se destacó mundialmente por su trabajo de siete años en el equipamiento interior del súper Jumbo Airbus 380. Invitamos a tres referentes del diseño industrial actual a exponer sus ideas sobre estos temas, que fueron noticia durante el año. Se trata de tres generaciones de diseñadores con miradas seguramente distintas: Hugo Kogan, Pedro Reissig y Cristian Mohaded.
-¿Qué opinan de la orientación que el diseño ecológicamente sustentable tiene en nuestro país?
Hugo Kogan:- Creo que el camino es éste, pero se necesita un cambio de cultura del empresariado y del consumidor. Hasta que las industrias, que son las que más contaminan y más recursos energéticos consumen, no cambien sus paradigmas de producción, en la Argentina no vamos a poder hablar seriamente de este tema.
Pedro Reissig:- No se puede hablar de los mismos móviles y prioridades para generar productos sustentables en economías y tecnologías tan disímiles como por ejemplo Italia y la Argentina. Lo que me preocupa de nuestro país es que las cosas se fabrican mal, hay demasiado descarte y baja calidad. Esto debe mejorarse, al mismo tiempo que el valor ecológico de los objetos que producimos.
Cristian Mohaded:- Tenemos que trabajar en este sentido para generar sensibilidad y potenciar una cultura de cambio, pero para eso tenemos que ser sinceros con los productos que ofrecemos con estas "etiquetas". Y no simplemente tomar estos conceptos como moda del "diseño argentino"e internacional
-¿Es importante que los concursos de diseño exijan el cumplimiento de las normas de calidad internacionales?
H. K.:- Sí, porque estas normas se transforman en una sólida barrera a la hora de exportar un producto. Hoy, toda empresa argentina que quiera subsistir debe exportar, ya que el mercado interno sólo consume un 10% de su producción. Los diseñadores deben tener en claro este problema y estar a la altura.
P. R.:- Es relativo, creo que las normas de calidad internacionales no aseguran la llegada a las industrias de un producto, porque muchas veces ellas mismas no están preparadas para cumplirlas. El diseñador está condicionado por esta realidad.
C. M.:- Los concursos están adoptando criterios de innovación y calidad, y esto es bueno porque muestran que el diseño puede generar valores tanto en el nivel social como económico, proponiendo una relación más estrecha entre las industrias y el diseño.
-¿En el futuro cercano, creen que se fortalecerán los microemprendimientos de diseñadores o la vieja relación diseñador/industria?
H. K. :- Cuando un diseñador crea un microemprendimiento restringe mucho su campo de acción a una sola tecnología y en pocos años queda desactualizado con respecto a otras áreas profesionales. Sin embargo, creo que es una salida muy válida siempre que no lo convierta en un artesano.
P. R.:- La relación de los diseñadores en este momento se está dando con los agentes de comercialización y no con los industriales. Hoy el foco es la comercialización, la industria es una variable que sólo aparece si existe un mercado real.
C. M.:- Creo en la relación diseñador-industria, y también que se está trabajando en eso. Los microemprendimientos son posibles aglomerantes entre diseño e industria. Posibilitan un constante "roce" del diseño con la industria y viceversa, y van creando un camino.
-¿Creen que hay muchas áreas profesionales del diseño industrial que se enseñan en la Universidad, que sólo pueden experimentarse fuera del país?
H. K.:- La Universidad prepara hoy a los alumnos de manera integral, el tema es que muchas veces los alumnos ven pasar un elefante por delante y no lo ven. Ahora, el campo es enorme y no sólo está relacionado con la alta producción. Recuerdo el lema de la Bienal de Milán de 1983, De la cuchara a la ciudad. Hay mucho que hacer a nuestro alrededor, sin embargo, la ciudad suele ser percibida por los estudiantes como un hecho consumado.
P. R.:- Lo más importante que se enseña en la Universidad es a pensar nuevas respuestas, a concebir ideas, a formar un criterio en el enorme conjunto de referentes actuales. Pensar. Eso es aplicable a cualquier economía e industria.