Si supera hoy a Alemania en el partido por el tercer puesto, conseguirá su mejor ubicación tras el maracanazo de 1950.
PUERTO ELIZABETH.- Mientras en Montevideo unos fanáticos uruguayos inscribieron a su hija con el nombre de María "Vuvuzela", dado el fervor y la alegría con la que vivieron el campeonato de Sudáfrica, otros uruguayos, los que están en esta ciudad a la espera del partido de hoy con Alemania, luchan para controlar la ansiedad. Es que Uruguay tiene en sus manos el mejor golpe de los últimos 60 años. Es cierto que su último título fue la Copa América de 1995, pero si hoy gana conseguirá su mayor logro luego de la vuelta olímpica conquistada en Brasil 1950, superando la marca alcanzada en México 1970, donde finalizó en el cuarto lugar.
Uruguay se juega mucho más que Alemania. Se nota en la adrenalina con la que los futbolistas de uno y otro lado caminan, conversan, se mueven. Por un lado hay expectativa, ilusión, ganas de salir a jugar ya y tomar el enfrentamiento como una verdadera final. Por el otro, las ganas que el Mundial termine lo antes posible. "Nosotros debemos enterrar la derrota con Holanda y sacar fuerzas para este partido. Nos jugamos cosas importantes y deberemos estar a la altura de las circunstancias como lo hicimos en la semifinal", dijo ayer Oscar Tabárez.
En Alemania están más pendientes de la fiebre que sufre el entrenador Joachim Low y algunos jugadores como Lahm o Podolski (ambos igual jugarían), que del partido en sí. Incluso está en duda Miroslave Klose, con un dolor en la espalda. Lógico que una vez que salgan al campo de juego van a buscar el tercer puesto, pero el plantel quedó golpeadísimo tras la derrota ante España. No es para menos: venían de golear a Inglaterra (4-1) y la Argentina (4-0) jugando -por momentos- en un muy buen nivel y fueron eliminados casi sin dar pelea ante el conjunto español. "El equipo estaba para mucho más que terminar jugando por el tercer puesto. Aspirábamos a conseguir lo máximo y no se pudo", se lamentó el lateral Phillip Lahm.
Luego de dar la vuelta olímpica en Uruguay 1930 y Brasil 1950, el seleccionado celeste está ante un gran desafío: su campaña ya es más que meritoria, pues aún empatando mejoraría la performance alcanzada en 1970, donde sobre seis partidos jugados consiguió 3 triunfos (ante Israel, Suecia y la URSS), un empate ante Italia y dos derrotas, ante Brasil (1-3, en semifinales) y Alemania (0-1, por. el tercer y cuarto puesto). Para Uruguay también será una revancha del bronce perdido por aquel gol de Wolfgang Overath. "No se trata de saldar cuestiones del pasado, sino de completar un buen presente", sostiene el Maestro Tabárez, uno de los artífices de esta campaña y que recuerda aquel partido con Alemania como "uno de los resultados más injustos entregados por el fútbol".
Luego de sacrificarse por el equipo, atajando como si fuera un arquero con sus dos manos en el último minuto del alargue ante Ghana, regresará como titular Luis Suárez, importante por sus goles a Corea del Sur y México, por el entendimiento que tiene con Forlán y Cavani.
Aquel equipo del 70, con Luis Cubillas, Julio Castillo, Juan Mujica y Roberto Matosas se quedó en la puerta del título y del tercer puesto. Ahora, en Sudáfrica, llegará al séptimo partido con una sola derrota (en semifinales ante Holanda) y luego de acumular tres victorias (ante Sudáfrica, México y Corea del Sur) y un pasaje por la vía de los penales imponiéndose ante Ghana 4 a 2 tras igualar 0 a 0, por los cuartos de final.
El equipo de hoy, conducido por Tabárez y liderado por Lugano, Godín, Forlán y Suárez, puede cancelar aquella deuda.