Kirchner: Lo de la diplomacia paralela es una telenovela
Rechazó las denuncias de la oposición y se quejó de la ofensiva por las jubilaciones
La preocupación oficial por la pérdida del control de la agenda política llevó ayer al ex presidente Néstor Kirchner a involucrarse personalmente en la dura pelea con la oposición y calificó de "telenovela de cuarta" el escándalo de la "diplomacia paralela" con Venezuela; criticó a la Iglesia por el rechazo al matrimonio gay, e instó a "no manosear" a los jubilados con el proyecto del 82% móvil para la jubilación mínima.
Son las tres batallas que más desvelan en Olivos y que generan más discusiones internas en el Gobierno. En medio de fuertes discusiones internas, Kirchner y la Presidenta buscan una estrategia para desactivar esos avances opositores. El diputado y titular de la Unasur recuperó protagonismo ayer al acercarse a la prensa tras un homenaje de la Presidenta a la fallecida cantante Mercedes Sosa en la Casa de Gobierno.
"El caso Sadous es un telenovelón de cuarta, ya lo dijo la Presidenta", señaló Kirchner, en referencia al ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous, que denunció ante la Justicia y el Congreso la "diplomacia paralela" en los negocios con el gobierno bolivariano de Hugo Chávez.
En el plano judicial, los Kirchner descuentan que habrá avances por la falta pruebas de las supuestas coimas que denunció Sadous. Pero en la "pingüinera" (su grupo más cercano) preocupa el desgaste político: a estas alturas, según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, "no se puede ocultar que existieron gestiones por fuera de la Cancillería".
La estrategia oficial consiste ahora en "dejar que se vaya diluyendo de a poco" el escándalo y que la opinión pública lo asuma como al caso de la valija de Antonini Wilson. "Impacta sólo en el electorado que rechaza al Gobierno, no resta en nuestra base electoral", analizan.
En cambio, el conflicto que sí desgasta al electorado propio es el avance del 82% móvil para la jubilación mínima. "La oposición se metió en nuestra propia agenda, porque la mejora a los jubilados le cabe al Gobierno", dicen en usinas ultrakirchneristas.
De allí que Kirchner se metiera de lleno en la discusión. "Que los jubilados no se dejen manosear por oportunismos lamentables", dijo ayer el ex presidente, al tiempo que insistió en que "es absolutamente imposible" otorgar el 82% móvil al sector pasivo.
"Hay algunos dirigentes que quieren volver a hacer saltar el sistema jubilatorio por los aires y dilapidar los fondos recuperados", aseveró. Y atribuyó a su gestión "haber devuelto el 13% a los jubilados, que les descontaron quienes hoy quieren pagar algo que no se puede".
En el Gobierno cada vez son más las voces que indican que la Anses estudia un aumento para septiembre próximo de entre 15 y 17% que dejaría el haber mínimo entre los 1000 y los 1100 pesos. Y se les asignaría una suma fija de 400 pesos a fin de año. El resto de las escalas se retocaría en 2011, cerca de las elecciones presidenciales.
Así como en la suba del mínimo no imponible de ganancias anunciado ayer, el Gobierno tiene en este punto margen de acción por su propia gestión, sin depender del Parlamento. "Este aspecto es el que hay que explotar", dijo a LA NACION una alta fuente oficial.
Kirchner también cargó contra la Iglesia por promover el rechazo al casamiento gay, proyecto que el kirchnerismo quiere aprobar en el Senado el miércoles próximo. "Si la Iglesia presiona es porque hay muy pocos elementos para convencer", dijo el ex presidente (tal como se informa en la sección Información general).
"Se teme en esta batalla una derrota política resonante", aseguró con preocupación un allegado a Kirchner.