La política suele jactarse de ser esa fascinante mezcla de ciencia, arte y acción que nunca responde a las leyes de la lógica o a axiomas matemáticos. Pero la actividad del Congreso en los últimos seis meses refleja que uno de esos principios está en pie. Ese que reza que el orden de los factores no altera el producto.
Las últimas elecciones legislativas equipararon la relación de fuerzas. La oposición ganó bancas y el oficialismo perdió hegemonía. Unos y otros midieron al adversario, probaron, cambiaron y descartaron estrategias. El Parlamento pasó de la parálisis de los primeros meses del año a una actividad, empujada por la oposición, casi frenética. Pero un dato sobresale contundente, insoslayable: desde el 10 de diciembre de 2009 se sancionaron 54 leyes. Ninguna de ellas regula cuestiones que modifiquen la vida cotidiana de un número considerable de ciudadanos de a pie.
La falta de definiciones de impacto directo en la sociedad podría dar un giro la semana próxima, cuando el Senado sea escenario del debate por el matrimonio y la unión civil entre homosexuales.
El "nuevo Congreso" ilusionó a los que quisieron ver en los cambios en su composición un límite a los anchos dominios kirchneristas. A tal punto operó en algunos ese deseo, que las diferencias que siempre separaron a los integrantes del ecléctico colectivo denominado "oposición" parecieron borrarse hasta desaparecer. El tiempo demostró que, no sólo seguían firmes, sino que quedaron en evidencia y empantanaron discusiones en más de una ocasión.
En las últimas semanas, el conglomerado no kirchnerista avanzó con una batería de proyectos que, decididamente, incomodan al Gobierno: dio media sanción al fin de los superpoderes y a la reforma del Consejo de la Magistratura, logró dictamen para varios proyectos que prevén reconocer el 82 por ciento móvil para las jubilaciones y para normalizar el Indec. Además, prevé recuperar para el Parlamento la facultad de fijar retenciones al agro.
La acumulación alienta ánimos triunfalistas, pero un análisis atento deja los límites de la avanzada al descubierto, la endeblez de sus costuras a la vista.
Por Lucrecia Bullrich
De la Redacción de lanacion.com