En un hotel céntrico, las embajadas de Sudáfrica y México recrearon la inauguración del Mundial con música, vuvuzelas y mariachis; más de 400 invitados disfrutaron del empate que dio el puntapié inicial al certamen.
"El momento de África ha llegado", fueron las palabras de Tony Leon, el embajador sudafricano en la Argentina, ni bien se abrieron las puertas del hotel Panamericano, el lugar elegido para que las embajadas de Sudáfrica y México, junto con 400 invitados de ambos países, disfruten de la inauguración del Mundial. Enfundados con las camisetas de sus selecciones, Leon y su par azteca Francisco Eduardo Del Río López fueron los anfitriones del evento. Un acto que contó con cuatro pantallas, mariachis mexicanos y músicos sudafricanos, quienes hicieron bailar a los presentes con el popular Waving Flag.
Con la idea de que los invitados "no se sientan tan lejos", se recreó el ambiente de cada país y era muy simple divisar el sector de los mexicanos y su "sí, se puede" y diferenciarlos de los hinchas locales , quienes portaban orgullosos sus vuvuzelas y las remeras amarillas de los Bafana Bafana. "Gana Sudáfrica 1 a 0", fue el presagio de Tony Leon, ante la consulta de canchallena.com . A posteriori, el empate igual le trajo tranquilidad y se fundió en un fuerte abrazo con Del Río López.
En la antesala de la fiesta de inauguración, todos siguieron el conteo que llegaba desde la televisión y le dieron comienzo al show que se vivía a la distancia. Se apagaron las luces y los presentes le dieron rienda suelta a la emoción.
Minutos antes del partido que abrió la Copa del Mundo, los himnos se vivieron de pie, así como la entrada de los equipos. "Cielito lindo" fue la canción elegida por el puñado de mexicanos para darle la bienvenida a Torrado y cía, mientras el zumbido copó la parada ante la salida de los jugadores de Parreira.
"Rhythm like you´ve never seen before", decía en un cartel de la embajada sudafricana. Y el ritmo, como nunca lo viste, se disfrutó en plenitud. Con las luces apagadas y con "el espirítu de Mandela en el Soccer City", según las palabras de Blatter, el partido se vivió a pura alegría. Una sensación que se mantuvo hasta el final, cuando Rafa Márquez marcó el empate y se dividieron los puntos en Johannesburgo. Todos se abrazaron, sin importar los colores, y la sonrisa general fue más allá de un simple resultado: la primera Copa del Mundo en el continente olvidado ya había comenzado. Desde hoy, y por los próximos 30 días, todos viviremos el momento de África.