Cualquier lugar puede ser un espejo de lo que somos, o un espejismo. Viajar entre compatriotas lo deja en evidencia. En un recorrido por el exterior, los paralelismos comienzan minutos después de aterrizar, con palabras simpáticas que mayormente se repiten. El país, las costumbres, los otros turistas. Todo parece remitir a la Argentina, de manera cierta o rebuscada, en algunos casos también absurda. Aquí, algunas expresiones reiteradas y sugestivas, en un listado arbitrario que se podría ampliar sin límite.
Comparar el transporte local con el argentino es un reflejo de los recién llegados. Igualito que el Sarmiento , se oye cuando pasa el primer tren, limpio y ordenado, en un viaje por el Primer Mundo. La línea Sarmiento puede reemplazarse por casi cualquier otra del conurbano.
En algún momento del viaje se lo nombra a Maradona. Las referencias al país suelen incluir la carne vacuna, la belleza femenina y, últimamente, también los vinos. Y a Messi, claro. Batistuta fue un hit, pero quedó sólo para futboleros nostálgicos.
Convertir todos los precios a moneda argentina es típico en los primeros días. Los más chic hacen el cambio directamente a dólares, pero la idea es la misma: darse cuenta de lo caro que está todo. O de lo barato, cuando el deseo íntimo es comprar. A este precio no lo conseguís en Buenos Aires ; una verdad siempre a medias, que funciona para los insaciables del shopping. Y es la mejor excusa para adquirir algo innecesario.
Cuando en una misma zona hay locales de diseño, casas recicladas y dos bares con onda, cualquiera le encuentra el parecido: es el barrio tipo Palermo . Todas las ciudades tienen el suyo, similar a Palermo SoHo, Hollywood o Queen. O tipo Palermo, gordo , con un poquito de voz nasal. Con Puerto Madero ocurre algo similar, en sitios con río y edificios tipo destilerías.
Las críticas a turistas japoneses surgen especialmente en lugares muy concurridos, por la cantidad de fotos que sacan o por moverse casi siempre en grupo. Lo más curioso es que estos comentarios suelen hacerse entre compañeros de tour, cada uno con su cámara; en tiempos de la fotografía digital, todos somos japoneses.
Si manejan mal, parecen argentinos. Si lo hacen bien, son dignos de elogios, sobre todo cuando le ceden el paso a uno, que está cruzando por el medio de la avenida.
Entre los parecidos a personajes locales, siempre alguno del grupo jura haber visto a Yabrán.
Poner una moneda y tomar un solo periódico de la máquina nos parece inexplicable. Imaginate en la Argentina... Tal vez esta frase encabeza el top ten. En el mismo sentido, cuando vemos un carril rápido para autos que llevan más de un pasajero, nosotros pensamos que pondríamos un maniquí en el asiento del acompañante.
Nunca falta el compañero de viaje que trata de imaginar cómo sería su vida en el lugar: ¿Cuánto costará una casita acá? En general, es el mismo que siente nostalgia por el tango o el mate, aunque haya llegado hace apenas seis horas.
Mientras la mayoría está ávida de probar nuevos sabores, siempre hay uno que logra evaporar la magia del momento: Parece pollo, ¿o no? Siempre es a pollo el gusto parecido.
Publicado por Martín Wain / 26 de julio / 03:46 AM