BARCELONA.- En esta ciudad, sobre todo en verano, la actividad en la terminal portuaria es constante. Barcelona se convirtió en el quinto puerto de cruceros de Europa. Para tener una idea, el año último llegaron dos millones de cruceristas. Y también es un puerto para embarcar, como el MSC Splendida que comienza su itinerario aquí.
Si se llega en una escala de crucero y se quiere aprovechar hasta el último minuto hay que estar dispuesto a caminar..., y mucho. Lo mejor es olvidarse de los tours e intentar, mapa en mano, hacer el circuito clásico, por Las Ramblas, el Barrio Gótico y caminar por el Paseo de Gracia hasta la Sagrada Familia.
Dicen que si no se visita esta gran obra de Gaudí es como si no se hubiera estado en Barcelona, así que mejor hacerse una escapada hasta la iglesia, aunque sea para verla de afuera. En ocho horas y a paso firme el tiempo alcanza.
Los barcos suelen anclar en la terminal que está más alejada, cruzando el puente. Los que se animan, en media hora a pie se llega al mirador de Colón. Si se quieren guardar energías, un colectivo une la terminal con el mirador de Colón por 2 euros.
Después de caminar unas cuadras paralelas al puerto se puede iniciar el circuito por el Barrio Gótico, a unas cuadras. Es un laberinto de callejones medievales que desemboca en la catedral, que se puede visitar pese a los trabajos de reparación que se le están haciendo. Desde allí el Portal del Angel lleva directo a la plaza de Catalunya. Habrá que resistirse a la tentación de las compras. En esta zona están Zara, MNG, El Corte Inglés y H&M, entre otras tiendas accesibles para los bolsillos argentinos..., y en época de liquidación hasta el 31 de agosto. Los descuentos, en muchos casos ascienden hasta el 70 por ciento. Las marcas caras, sólo para mirar, están en el Paseo de Gracia, una de las avenidas más importantes de la ciudad, donde se encuentra La Pedrera, otra obra de Gaudí. Desde allí, a diez cuadras se llega a la Sagrada Familia por la calle Provença. Si todavía quedan ganas de caminar se puede tomar el metro hasta la plaza de Catalunya y por Las Ramblas, la calle de los souvenirs y los artistas callejeros, regresar hasta el barco.