|
|
City tours, el zapping urbano
Ver todo, pero absolutamente todo en una tarde. No importa que se trate de una gran ciudad, una región o hasta un país.
Las excursiones y city tours que habitualmente se ofrecen en las agencias de viaje pecan una y otra vez de esa tendencia abarcativa, cual imperios expansionistas, de mostrar todo, aunque más no sea desde la ventanilla de la combi y relatado hasta el detalle por guías que luchan para que no acople el micrófono.
¿Qué álbum habrá que llenar con tantas figuritas?, me pregunto una y otra vez cuando caigo a veces por trabajo y otras por placer en estos tours con paradas de rigurosos cinco minutos para la foto, una especie de zapping urbano.
Tal vez piensen que el ser turista es un trabajo tremendamente cansador y evitan por todos los medios que el circunstancial pasajero camine más de dos pasos.
Hasta en una ocasión nos invitaron amablemente a volver a la combi luego de visitar un museo porque era la hora señalada para ir al restaurante que quedaba a exactamente a... 80 metros. (Y no llovía ni nevaba ni nada.)
Hace poco estuve en Santiago, Chile, y la excursión clásica, obvia, fue a Viña del Mar y Valparaíso. Nadie duda de que son destinos dignos de visitar..., ¡pero no en tres horas!
Después de los rigurosos 120 kilómetros para ir y otro tanto para regresar, mi recuerdo es de la combi (muy confortable, por cierto) más que de La Sebastiana de Pablo Neruda, una de las casas del poeta.
Uno se queda con más ganas de volver para caminar por esas calles empinadas, coloridas, con bares y artistas o subir y bajar por los ascensores. Porque también vale perderse y encontrarse, con libertad, con tiempo para simplemente mirar el cielo o contemplar una casona estilo Nueva Orleáns.
Otra vuelta me capturó un city tour por la descomunal Río de Janeiro. Sonaba tentador ir al Cristo, a las playas y al Pan de Azúcar en las pocas horas que el crucero con el que llegué se quedaba en el puerto.
Tengo las fotos reglamentarias con los brazos abiertos del Corcovado, pero ni siquiera pude pisar la arena y mucho menos descubrir la temperatura del agua cuando pasamos, en auto, por Copacabana (por suerte a marcha lenta por un congestionamiento de tránsito).
Aquí sí, por fin, tuve revancha. Volví a la Ciudad Maravillosa también en crucero y fui directo a la playa, obvio. Alquilé sombrilla y reposera, y me apoltroné bajo el sol. Me deleité con las gambetas de los garotos en los picaditos playeros, tomé una cerveza con castañas, compré un pareo naranja y me zambullí en el agua (ese día, un poco fría para mi gusto).
A pesar de que no me moví de, digamos 10 metros cuadrados, sentí que me llevé mucho más de Río que cuando fui de acá para allá, que fue un poco de todo, sí, pero con sabor a nada de nada.
Publicado por Andrea Ventura / 21 de junio de 2009 / 2.28 AM
Fuente
Links de Interés:
Argentine Opportunities
Palermo Opportunities
Pasarelas
Multieventos
Colores Cálidos
Make Up
Directorio Inmobiliario
Tango Camile
Buenos Aires y Tango
Buenos Aires Temporary Rent
|
PUBLICIDAD
|