Ante la fuerte caída del turismo a partir del brote de gripe A, la playa mexicana favorita de los argentinos pone en marcha un agresivo operativo retorno... a las reposeras
CANCUN.- La idea más común que se tiene cuando se habla con los residentes de esta ciudad es que la gripe A fue capaz de conseguir lo que no pudieron ni el huracán Wilma, ni la crisis financiera internacional, ni siquiera el miedo que despierta el fantasma del narcoterrorismo con sus secuestros y enfrentamientos armados: que Cancún esté hoy prácticamente vacía, justo a pocos días del comienzo del verano boreal.
Y es que contrariamente a lo que muchos pueden suponer, la ciudad del verano permanente parece estar ajena a la pandemia salvo por el vacío que se nota por todos lados. De hecho, aquí los barbijos o los geles con alcohol parecen de uso reservado para quienes se dedican a manipular alimentos, y en las calles, las playas, los boliches o los centros comerciales la poca gente que se mueve actúa como si nada pasara.
Según las estadísticas oficiales, la llegada de turistas habría disminuido aproximadamente entre un 15 y un 20% comparada con la media histórica (en junio, el promedio de ocupación es superior al 90%, casi tan alto como de enero a marzo, plena temporada alta). Sin embargo, lo que se puede ver en las calles dista bastante del optimismo que muestran esas cifras: hoteles con varios pisos cerrados, restaurantes y bares semivacíos, largas colas de taxis a la espera de clientes, salidas y excursiones canceladas, programas de entretenimientos con cupos disponibles.
Según Rodrigo de la Peña, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, la aparición de la gripe A fue "un verdadero shock; como si nos hubiese alcanzado un huracán que nunca termina de pasar y que deja todo en pie". Enseguida agrega: "En estos momentos tenemos un 25% menos de visitantes que el año último en esta misma época. Y esa disminución se siente en todos los órdenes. Esto, sin duda, afecta tanto a la economía local como a la nacional; piense que Cancún es el principal destino turístico de México y que nuestra ciudad junto con el resto de la zona de la Riviera Maya concentran casi el 60% de todo el turismo internacional que llega al país. Hablando en números, recibimos más de 16.000 pasajeros que dejan cerca de 20.000.000 de dólares cada cinco días (es el promedio de estada en la ciudad). Si hace los cálculos puede ver cuánto nos afectó la cuestión de la gripe desde que se desató. Por suerte tuvimos un primer cuatrimestre que estuvo por encima de las proyecciones que habíamos hecho para 2009, que si no este shock hubiese sido mucho más fuerte aún".
Jesús Almaquer Salazar, director de la Oficina de Visitantes y Turismo de Cancún, manifestó: "Esta es una industria muy sensible que enseguida reacciona cuando sucede algo fuera de lo normal. Y si bien nosotros arrancamos un año que se suponía iba a ser muy difícil con números que estaban por encima de los pronósticos, cuando apareció el tema de la influenza, esos números se vinieron abajo. Yo definiría este momento como muy difícil, pero está lejos de ser crítico".
Más allá de las declaraciones oficiales, en una ciudad concebida y pensada para el turismo como lo es Cancún, el mejor termómetro de la situación lo marcan los que tienen a su cargo el contacto directo con los visitantes.
En el hotel Le Meridien, por ejemplo, informaron que la tasa de ocupación actual es del 30% comparada con el mismo mes de 2008, mientras que en el Dreams Cancún esta semana se encontraba en el 40 por ciento. Lo mismo se repetía en el Fiesta Americana, donde sólo tenían habilitado uno de los establecimientos que administran en la zona, o en el Hyatt, donde había varios pisos sin habitar. "Estamos en una ocupación tan baja que casi se nos triplicó la cantidad de personal que tenemos por huésped", comentó Viridiana Dávila, gerente de habitaciones de Le Meridien.
A media máquina
"Hasta hace unos meses esto estaba repleto. Había gente los lunes, martes, miércoles o cuando fuera. Y mire lo que es esto. Parece un desierto", cuenta Miguel, uno de los encargados de Señor Froggs, uno de los restaurantes preferidos por el público joven.
Otro rubro sensible es el de las excursiones. Valdemán Maldonado, capitán del Albatros, uno de los numerosos catamaranes que ofrece la típica excursión a Isla Mujeres, contó: "Hace algunas semanas tuvimos días en los cuales llevamos unos ocho o diez pasajeros, cuando el promedio para esta época del año es de 250 a 300 por día. De hecho, estuvimos trabajando con una sola nave, porque mover las otras ni siquiera justificaba el gasto".
Julio Velázquez, que se dedica a realizar tours por las zonas arqueológicas cercanas a Chichen Itzá y Tulum (dos paseos clásicos), coincidió: "Tuvimos semanas en las cuales sólo trabajamos dos o tres días, cuando en estos meses lo habitual es hacerlo de lunes a domingo".
"Vea, soy taxista desde hace 12 años y la verdad nunca viví una temporada tan mala como ésta. Que la economía, que los secuestros, que la gripe... Cuando fue lo del huracán la gente venía igual; al principio lo hacía para ver cómo había quedado Cancún luego del huracán y luego lo hacían para ver cómo la íbamos reconstruyendo. Pero ahora es como que nadie quiere venir aquí, cuando en realidad aquí no pasa nada", dice Fernando Márquez Rodríguez.
Y en parte tiene razón Márquez Rodríguez. Sucede que por aquí tanto los turistas como los residentes apenas si acusan recibo de la pandemia y siguen haciendo su vida normalmente como si nada estuviese pasando: disfrutan de la playa, pasean por los shoppings, hacen excursiones y, eso sí, llenan las disco y los bares de tragos hasta bien entrada la madrugada.
Carmen, Matilde y Ani son tres españolas que llegaron aquí en busca de playas y diversión. Según cuentan, planearon el viaje desde hace varios meses y cuando se enteraron de los casos de la gripe en ningún momento dudaron en seguir con su plan: "Al nivel que alcanzó la enfermedad, si nos va a tocar contagiarnos nos va a tocar aquí, en Europa o Japón. Por eso no sirve de nada quedaron en casa cuidando que no pase nada".
Como si nada pasara
"¿Si nos preocupa la gripe A? No, en absoluto ¡Lo único que nos preocupa es conseguir chicas!", dice a coro un grupo de adolescentes norteamericanos de Texas que está de viaje de egresados.
Y así como hay coincidencia en lo que marcan las cifras, también la hay respecto de que las perspectivas son optimistas. En la opinión de los consultados, lo peor de la crisis ya pasó. De hecho, en los últimos días se había evidenciado un aumento en la cantidad de visitantes que llegaba a la ciudad.
"Sí, la cantidad de viajeros está subiendo a un ritmo de un 2 o 3% cada siete días desde hace unas tres semanas, así que no dudo que en poco tiempo más estaremos en los niveles normales. Pero para que esto pase rápidamente tenemos que generar confianza en la gente. Queremos decirles que acá no pasa nada, que los estándares de salubridad que estamos manejando son de los más altos del mundo, que apenas si hemos tenido dos o tres casos de la enfermedad en los primeros días y que fueron rápidamente controlados, y que para nosotros el tema de la influenza A es un tema cerrado. No queremos ver qué se hizo, sino qué estamos haciendo para que los turistas vengan sin miedo", expresa De la Peña.
"De cada crisis que pasamos salimos fortalecidos -manifiesta Almaquer Salazar-. Pudimos sobreponernos al coletazo que provocó el 11 de Septiembre, a la destrucción que dejó el huracán, a la crisis económica. Así que creo que cuando todo esto pase otra vez vamos a salir fortalecidos y lo vamos a recordar como un mal chiste del destino."