Carla Cando y Flavio Spina reformularon la sastrería tradicional masculina con una propuesta entre andrógina y aniñada, inspirada en la obra de los años 60 y 70 del fotógrafo inglés David Bailey. De su pasión por la geometría salía aquella pasarela señalizada con círculos colorados, a modo de carteles. Partieron de tipologías clásicas, para innovar en detalles, colores y conjuntos: sacos de traje con doble fila de bolsillos, ojales sin botones y repeticiones de pespuntes y carteras en las camisas. Rescataron la moldería de los tapados 7/8 de señora, y los reintrodujeron en el guardarropa masculino, con sus bolsillos con tapa y cuellos baby. Los cardigans pueden ser XL, pero los buzos, no. Debajo del ambo más tradicional, salía la capucha forrada en tela cuadrillé. Presentaron jeans chupín, en amarillo o salmón, en alianza con camisas escocesas, poleras o remeras abotonadas. Los pantalones más osados fueron los satinados, achupinados y con el tiro caído hasta las rodillas. Se llevan con zapatillas, tiradores... y cara de yo no fui.
Adidas
Más urbana que deportiva, la marca alemana del trifoglio identificó sus prendas no sólo con este logo en detalles distintivos, sino con sus ya clásicas bandas celestes, con las que también marcó territorio en la pasarela. Y su ámbito ya no tiene límites. Abarca desde el cuidado del medio ambiente, con ropa hecha con fibras naturales y biodegradables, reunidas en Grün; hasta otras de look más urbano que recrea los Sounds of the city , además pasa revista con estampas de iconos musicales como Bob Marley. En Missy Elliot , de tono hip hop, tiene imitaciones de cuero, mucho negro en contraste dorado, bien llevada con accesorios. Una colección unisex, que incluyó ropa para mascotas. Completa y actual.
Juana de Arco
Siempre lúdica, Mariana Cortés titula su colección Juana esquía . Desde ahí construye tipologías clásicas de la montaña. Así, pantalones y enteritos térmicos se llevan con suéteres coloridos, siempre con guardas temáticas en tonos primarios; vestidos y calzas conforman equipos, mientras que mantas, capas y ponchos envolventes rematan esta colección de tono bien invernal. Pompones multicolores salpican toda la propuesta en una especie de interpretación libre de los copos de nieve. Modelos no profesionales y caídas teatralizadas sobre la pasarela, golpe de efecto para presentar una colección personal sólo para arriesgados.
Levi´s
Un comic sobre la pasarela, con fondo neoyorquino, la elección de Levi´s para mostrar su invierno. En escena, una persecución que funde lo real y lo fantástico: un taxi, un auto descapotable, un perro vagabundo, y una chica con jopo detenida. En plan retro, la firma rescata jeans de varias décadas: una versión light del nevado, los oxford, los skinny de colores, el tiro alto. Además de las renovadas camperas y chalecos inflables. Dan color a esta colección de influencias punk, ska y rocanroleras los cuadros, en todo tipo de escala, en rojo y negro o blanco y negro, especialmente para abrigos y camisas; los escoceses, las rayas, los rombos, y más geometrías.
Prüne
Con orquesta en vivo, un invierno de opuestos. Es que las maxicarteras, de charol y con herrajes importantes, continúan por lo menos una temporada más, pero la tendencia se equilibra con minisobres para llevar sólo lo indispensable; en croco, mejor. En los pies, alguna que otra bota de caña alta, zapatos de punta redonda y, sobre todo, botinetas en todas sus versiones: lisas, con maxihebillas, cierres, acordonadas y en mix de texturas. En colores, negro al por mayor y toques de borravino, verde y azul en cuero convencional y satinados. Para abrigarse, desde chalecos y 7/8 de piel hasta saco con cuello baby y trench en cuero. Cuando parecía que todo había terminado, el show continuó... con concierto y Florencia Kirchner en primera fila.
Flavia Martini
En una pasarela despojada, Flavia Martini presentó ropa para usar: urbana, para el trabajo y la vida social, bien cómoda y actual. Su fuerte son los estampados, que diseña después de repasar su biblioteca de arte. Inspirada en el histórico diseñador Paul Poiret y en su moda lánguida, propuso remeras-túnica, suéteres mórbidos, vestidos de punto y una sastrería relajada de pantalones amplios. También, tapados 7/8, años 70, jacquards estampados, pilotos de colores brillantes y sacos entallados para usar con polleras lápiz. Se vieron vestidos largos para la noche, livianos, de satén, cruzados y rematados con un moño al costado. Los cortos se inclinaron por la línea A, para llevar con tapado o polera debajo. A veces, estuvieron adornados con volados y tablitas, muy femeninos. Predominaron los neutros, más el violeta, azul eléctrico, verde y coral. Los accesorios se llevaron los aplausos, con piedras y volúmenes imponentes: un collar de pasamanería cubría todo el torso con flecos, y las boinas del stylin fueron, más que boinas, soberbios gorros frigios.
Rapsodia
Nuevos destinos para un look siempre de países lejanos: quimonos japoneses, bailarinas charleston, a las que se suman chicas bien actuales de jean chupín y chaqueta de lana entallada que llevaban al cuello pañoletas indias a modo pirata. Estilos que se pasearon por alfombras orientales en bordó, verde oliva, azul intenso, amarillo oro, petróleo y violeta. No faltó una oda al rock en vestidos línea A de cuero, con bolsillos y alforzas. También se rindió tributo al vestido romántico en su variante más corta, con mangas globo, cuello baby, en satén, lana, paillets o animal print. Los pantalones, amplios y masculinos, achupinados o de tiro alto años 70, para usar con camisas y blusones con tablas y alforzas. Para abrigarse, tapados 7/8, como los de las abuelas. Porque el viaje también puede ser en el tiempo.
Kostüme
Con menos sastrería que otras veces, este invierno la dupla Camila Milessi y Emiliano Blanco elige texturas ligeras y oscila entre las piezas oversize y los formatos slim. Así genera su juego de contrastes. Siempre con su estética retrofuturista -llevan la impronta de Pierre Cardin y André Courrèges-, sus morfologías son ricas en recortes, abundan en pliegues, tablas, irregularidad y formas redondeadas. En estampas, oda a la geometría en una colección atravesada, una vez más, por las construcciones arquitectónicas. No en vano esta propuesta se inspiró en el Tetris, ese juego de encastre de formas puras.
Cora Groppo
Rodetes-jopo en tonos engamados con el make-up acompañaron la sobria puesta en pasarela del invierno siempre descontracturado, asimétrico y no precisamente fácil de Groppo. Abrigos con juegos de recortes e irregularidades sobre paño, o bien con volúmenes logrados a fuerza de abuchonados, pliegues y frunces. Groppo es una incansable buscadora de nuevas morfologías y de replanteo de aquellas que la identifican, y esta vez lo experimenta en variedad de gabardinas y lanas (incluso con pelo) y en una paleta dominada por el gris, el morado de temporada, algo de beige o manteca y algunos matices de verde. Mucho pantalón recto y achupinado con recortes, sacones y chaquetas. Para mujeres muy personales: hay que poder (y saber) llevar sus diseños.
Lacoste
Hojas de otoño, un viejo auto de colección y público sentado hasta en el piso sirvieron de pasarela para lo nuevo de Lacoste: Le Week-end . Las salidas de fin de semana por la campiña francesa y personajes de la década del 70 de la era dorada del cine francés inspiran a Christophe Lemaire, director creativo de la firma, con una colección clásica y canchera, que se calza la boina. Hay equipos navy, con t-shirts y suéteres de rayas anchas, jeans con lavados último modelo, bolsos oversize y camperas todoterreno. Además, impermeables con efecto charol, para la nota pop, y el poncho argentino con tartan british. Para hombres, pantalones y sacos de corderoy, camperas con onda y amigables cardigans con cierre. Además, el viejo nuevo saco de gamuza con cordero interior y una que otra bombacha de gaucho. Para las chicas, bermudas y minivestidos, pensados para llevar con las famosas medias cancán, botinetas o botas con un touch de charol. Un estilo seguro.
Kukla
Siempre chic, Kukla armó un invierno de prendas amplias, entre guirnaldas de luces que más de una modelo esquivó. Con mucho de los años 20, los vestidos tienen cortes a la cadera; las faldas rectas arman equipos cancheros con camisas o tops de corte imperio, igual que los pantalones de sastrería de piernas anchas. Van bien con cardigans, chalecos y abrigos british, una de las tendencias más fuertes del invierno que termina en Europa y EE. UU.. Para la noche, texturas más importantes, como raso, seda y chiffon en vestidos que las combinan.
A. Y. not dead
Noche de rock and roll y show de rayos láser. En primera fila, Gustavo Cerati y Charly Alberti en plan fashion. Y allí mismo, a pocos pasos, Ante Garmaz. Ante un público heterogéneo, pero uno de los más jóvenes y rebeldes de la semana, A. Y. not dead presentó Tecnonatura , una temporada de vestidos de hombros marcados, casi galácticos, chupines metalizados, vinílicos brillosos, y muchos conjuntos con estampas arty para llevar con calzas, ideales para una fiesta o disco trendy. La banda Demonios de Tasmania citó a Soda Stereo: "Hoy desperté en la ciudad de la furia..." Pero la colección de brillos, más que furia, denotaba una actitud "yo sólo quiero ser del jet set".
María Cher
Previo debate sobre si debe o no existir una primera fila (en su desfile no la hubo), María Cher mostró su colección en una pasarela bordeada por un mix de sillones forrados y vacíos, claro. Fuerte en sastrería, la diseñadora trabaja algunos ítems de tendencia, como pantalones y faldas de cintura ancha y sacos de línea A, para darles una impronta personal. Lo hace con bolsillos expuestos, recortes, botones importantes y cortes irregulares. Ponchos y guardas aportan a esta colección universal un touch autóctono que lejos de encasillarla, la enriquece. Así, lanas, paños, tafetas, pieles, cueros y sedas se complementan en la bohemia bien equilibrada.
Cook
Para un público teen , y de veintipico, la firma lanzó una colección más que colorida, con variedad de estampas sobre también variadas texturas. En una pasarela con arco iris pintado, las chicas le hicieron juego con calzas metalizadas, atigradas o rayadas, para acompañar todo tipo de prendas. Desde remerones ochentosos con distintas gráficas hasta camperas eternas, chalecos inflables, trenchs y muchos abrigos con capucha, a veces envivados con piel. En versión masculina, pantalones achupinados en tonos para elegir y camperas escocesas y navales de los años 40. Looks bien cancheros, que se llevaron con zapatillas o ballerinas con brillos. Con glam juvenil, un tapado de piel animal print, para pocos. La idea es estar cómodo, actual y alegre, que siempre cae mejor.
Nadine Zlotogora
Para una colección llena de calidez, nada mejor que la madera en escena. Y con tantos cortes atravesando prendas, entre pliegues y repliegues, las piezas en ese material acompañan con remaches que se despliegan a la manera del metro de carpintero. Nadine Zlotogora dio un paso más en el desarrollo de una moldería lúdica, que rompe los esquemas de lo convencional o lo que dicen las tendencias. Sus camisas vienen con doble manga: una corta y otra, por debajo, larga. Un cuello almidonado puede colgar sólo como una gargantilla, apartado de la blusa que completa. Un traje tizado masculino se convierte en babucha para ser llevado dentro de un par de botas. La moldería de Zlotogora también tiene forma de estampa en sus vestidos. Todos los modelos son tan sueltos como femeninos. Con tablones, cuellos con gracia y elásticos en ruedos y escotes. ¿Su paleta? Marfiles, beiges, mostaza, gris. Ropa ideal para usar a la luz del día.
MVZ
Maniquíes apilados, pantallas en el techo que proyectan una danza de alfileres. Puesta arty y conceptual la de María Vazquez, que apostó a vestidos de noche con telas de última generación que variaron en todos los volúmenes y largos, con gran predominio del negro. Con el pelo tirante y plastificado, las modelos llevaron vestidos con hombros marcados, súper balloon , piezas colgantes en forma de origami, con godets, pintados o con incrustaciones. Se destacó un look bastante desestructurado: strapless para llevar con una camisa tradicional. Actual y jugado. Para las que saben llevar la moda con onda y una cuota de osadía.
Araceli Pourcel
Instrumentos de viento y percusión en vivo acompañaron la puesta de Araceli Pourcel, que volvió a las pasarelas con baile, coreografías y más. Y sintetizó lo que para ella es la identidad de América latina, con una versión de los carnavales norteños. Su colección abunda en vestidos patchwork teñidos de verde, negro, rosa, fucsia, colorado y azul, bien acompañados con un maquillaje flúo y peinados con trenzas largas. Para el alto invierno, suéteres tejidos, buzos XL y chaquetas de terciopelo. Todo, enriquecido con aplicaciones artesanales. Es que si algo distingue a esta diseñadora es ese toque personalizado que hace de cada prenda una pieza singular.
Ramírez
A tiempo con el reciente hallazgo arqueológico demostrativo de que los gauchos fortineros fumaban en pipas de yeso escocesas y comían en vajilla inglesa, la colección masculina de Ramírez pareció pensada para vestirlos. Lo suyo fueron gauchos de etiqueta. Con Adiós pampa mía como música de fondo, éste fue otro de sus desfiles for export, en el que presentó sólo una colección para ellos. En versiones de modernas bombachas de campo, pantalones anchos con pinzas, otros con importantes fajas, todo en su negro cábala, con impecables camisas blancas de cuello alto, con mangas abuchonadas, lazos y hasta moños. Acompañó con montgomeries, sacos cortos, chaquetas en cuero, tapados y hasta un poncho amplio, más detalle de la cintura ceñida. Todo un look, con la buena factura que lo caracteriza; claro que al momento de llevarlo habrá que desarmarlo para rearmarlo sin llegar al cliché. Y aunque eligió mostrar una colección masculina, le guiñó el ojo a las chicas con unos pocos diseños: pollera amplia, con blusa, pañuelo, faja pied-de-poule y chaqueta corta de cuero. De noche, jumper y vestido con importante vuelo campana. Cejas pronunciadas con maquillaje al tono, pañuelos-vincha y sombreros de ala ancha lookearon un puesta despojada, en una pasarela bien limpia. Al final, aplausos y hasta vítores de sus fans, y su saludo, otro clásico, con cámara en mano.
COBERTURAS
María Paula Zacharías: Rapsodia, Flavia Martini y Spina. Paula Cipriani: Prüne, Juana de Arco, Kukla, Kostüme, María Cher y Araceli Pourcel. Delia Alicia Piña: Adidas, Cora Groppo y Ramírez. Gabriela Cicero: Levi’s, Lacoste, A.Y. not dead, Cook, Nadine Zlotogora y MVZ. Georgina Lacube: Showrooms.