Como anunció LNR la semana anterior, en este número el especialista en vínculos humanos Sergio Sinay inicia su diálogo con los lectores. En esta página responderá preguntas relacionadas con la forma en que vivimos y nos relacionamos con los otros.
Señor Sergio Sinay:
Creo que en cada uno de nosotros hay mucha inspiración y potencialidades que no aprovechamos. Solemos quedarnos reducidos a una serie de creencias. Eso nos hace parecernos a los demás; evitamos pensar y analizar, nos quedamos en lo ?aceptado?, lo que ?se estila?, lo que está ?de moda?, la ?onda?. Cuando trato de expresar esta preocupación choco con respuestas irónicas o indiferentes. Es desalentador, aunque cada tanto me encuentro con alguien que reacciona y pienso que quizá somos varios los que pensamos en forma similar, que no podemos andar por la vida como autómatas o como se nos antoje, que es bueno para todos vivir bajo ciertas reglas básicas de respeto por el otro y darle un propósito a nuestros actos. No es fácil y me pregunto si esto germinará en alguna parte alguna vez.
Gerardo Cordero
Capital
Se puede decir que el ser humano está capacitado para razonar y amar porque existe y, a la inversa que existe porque está capacitado para razonar y amar?, decía el gran pensador humanista Erich Fromm. Razonar significa ser consciente, trascender el instinto, vivir con propósitos, más allá de las funciones fisiológicas y vegetativas. Amar involucra al otro, su reconocimiento, su aceptación. Desde esta perspectiva, la respuesta a su inquietud, Gerardo, será positiva. Alguna vez, aunque lleve tiempo y requiera evolución de nuestra conciencia, el registro del otro, del semejante, así como la elección responsable de nuestras conductas germinarán en existencias y convivencias significativas y trascendentes.
La vida, recuerda la escritora y logoterapeuta alemana Elisabeth Lukas (autora de El sentido del momento, entre otros libros), nos pregunta a cada paso: ¿qué harás de mí, qué sentido me darás? Lo pregunta con situaciones. Nuestra respuesta sólo puede darse a través de acciones, de elecciones. Cuando queremos evadirnos de la respuesta nos esperan dos caminos: 1) hacer lo que todos hacen (seguir lo que se estila, la moda, la onda), ser conformistas; o 2) poner nuestra vida en manos de alguien que la gestione y facilitar así los autoritarismos (ésos son los ?dictados?, políticos, de la moda, del número, de la ?mayoría?). Esto vale para lo social y para lo privado, para lo público y para lo íntimo. Cuando prevalecen estas actitudes aparece el desaliento del que usted habla. Sin embargo, no deje de pensar que, justamente porque compartimos una misma esencia, la humana, nunca nadie está del todo solo aunque así lo sienta. Como usted, existen muchos emergentes de una búsqueda de modos más significativos de vivir y vincularse. Transite con la atención abierta y los irá encontrando.