Anoche, Viviana Canosa condujo la primera gala de expulsión Soñado por bailar, el reality que produce Marcelo Tinelli; el primer participante ya está afuera
Anoche, fue la primera gala de sentencia y expulsión de Soñando por bailar, el reality que le va a dar la posibilidad a un participante de formar parte del staff de bailarines de la próxima edición de "Bailando por un sueño" . Y como todo lo que rodea a este formato, que impuso Marcelo Tinelli, genera controversia, la emisión de anoche no fue la excepción. Llantos, peleas, críticas y acusaciones fueron los grandes protagonistas.
Fiel a su estilo, el jurado no se guardó nada y hasta desató más de una "polémica" entre los participantes. También fue muy crítico con la performance realizada por los concursantes antes de conocer el voto del público. A su vez, Marcelo Polino encendió los primeros chispazos al preguntarle a Julieta, una de las concursante, si había mantenido relaciones con "gente del medio". "Tres fijos; fueron conductores y deportistas", contestó sin inconvenientes la participante.
Quien tampoco tuvo reparos a la hora de apuntarle a los concursantes fue el conductor Angel De Brito, quien señaló que Jonatan había sido taxi boy en su pasado, y que incluso habría mantenido un affaire con una bailarina de la edición del año pasado de "Bailando...".
Entre los llantos de Agustina, la más nominada por sus compañeros, el mensaje emotivo de su madre para que la gente mantuviera en el programa a su hija, y los rumores de amoríos de los concursantes, se mantuvo la fórmula de "Bailando..."
Finalmente el mismo Jonatan fue quién debió abandonar la isla producto del 0,64% de votos telefónicos, mientras que Agustina, la que más votos negativos recibió por parte de sus compañeros, fue la más apoyada por el público.
El camino recién comienza, pero la propuesta está bien clara. Al igual que en "Bailando...", los concursantes deberán ser los suficientemente astutos para sortear los numerosos obstáculos que propone este show, desde rumores de su vida privada hasta enfrentamientos con el jurado. Mientras que el baile propiamente dicho quedará relegado a un segundo plano.