Rebecca de Alba La top model mexicana conduce la versión de Project Runway que se graba en Buenos Aires.
Esta semana empezó en Buenos Aires la grabación de Project Runway Latin America, el reality show en el que quince jóvenes diseñadores compiten por hacerse un nombre en el mundo de la moda. El programa -se verá desde el 20 de septiembre por Fashion TV- ya va por su séptima temporada en Estados Unidos y tiene versiones en una docena de países, desde Noruega hasta Emiratos Arabes pasando por Israel y Hong Kong.
La elegida para conducir la versión latinoamericana es la modelo y presentadora mexicana Rebecca de Alba: ella deberá emular a Heidi Klum (conductora del original), Elizabeth Hurley (la ex de Hugh Grant está al frente de la versión inglesa) e Iman (presenta la canadiense), entre otras figuras.
“Mi papel es ser jurado y presentadora. En la parte de la presentación estoy súper cómoda, pero nunca he sido jurado de nada, así que es la parte que me está costando asimilar”, cuenta De Alba a Clarín. ¿Será buena o un poco maligna, a la manera de Klum en el original y de Simon Fuller en American Idol? “Tengo que tener templanza. No puedo ser simpática porque es demostrar que algo muy bueno va a suceder y no puedo ser predecible. Tampoco ser mala -dice la ex algo de Ricky Martin-. Simplemente yo comunico el veredicto del jurado de acuerdo al desafío que se les haya impuesto”.
Ese veredicto dictaminará cuál de los competidores se va cada semana y responderá a cómo hayan rendido en el desafío que se les plantea en cada episodio. La consigna siempre es crear una prenda con un presupuesto determinado, que los participantes gastan en un local donde adquieren los materiales para confeccionar la indumentaria. El programa muestra todo el proceso: la compra de la materia prima, el trabajo en el taller -cada concursante tiene que cortar y coser todo con sus manos- hasta la exhibición de la prenda terminada.
“Es una fórmula probada en muchos países -agrega De Alba- y nos tenemos que atener estrictamente a esas pautas. Funciona muy bien. Además de su trabajo como diseñadores, se va a ir mostrando la comunicación entre ellos, para que la gente se vaya dando cuenta de la personalidad y la esencia de cada uno”. Los premios todavía no están especificados: el ganador participará en una Fashion Week (todavía no se sabe cuál), podrá irse de vacaciones “a un lugar paradisíaco” aun no determinado, sus creaciones serán publicadas en la tapa de una revista de moda y recibirá una suma de dinero -en el programa estadounidense son cien mil dólares- para continuar su proyecto. Y sí, de aquí puede salir el futuro rey de la moda latina.