Viajaban el piloto y su hija; despegaron de San Fernando hacia Chapelco
La desaparición de una avioneta que se dirigía a Chapelco, pasado el mediodía de ayer y durante casi una hora, obligó a cerrar por ese mismo lapso los aeropuertos de Ezeiza, Aeroparque y San Fernando según informaron fuentes de Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
La máquina, un bimotor modelo Beechcraft 200, matrícula LV-BMG, había despegado pasadas las 13 del aeropuerto de San Fernando con destino a Chapelco, Neuquén, y a bordo viajaba el piloto que se llamaría Luis Tantesio y su hija, que no figuraba en el plan de vuelo, según indicaron a LA NACION voceros de la ANAC.
Según reconstruyeron en la ANAC, a las 13.25 se perdió contacto de radar y de radiofrecuencia con la aeronave, por lo que se la declaró técnicamente perdida, y esto motivó el cierre de los tres aeropuertos periféricos.
Como Tantesio llevaba a bordo un teléfono satelital, llamó al control aéreo cuando faltaban 15 minutos para las 14. A partir de allí, se pidió auxilio a todo el sistema de satélite del organismo que regula la aviación civil en el país.
"Gracias al mapa satelital, pudimos saber por dónde estaba la avioneta, ya que ni el piloto ni nosotros conocíamos la ubicación exacta. Sólo sabíamos que iba hacia el Oeste", indico el vocero.
En el primer lugar que se logró posicionarlo fue hacia el sur de Junín, provincia de Buenos Aires, y minutos después se lo ubicó en Pehuajó, donde se restableció la comunicación radial.
En esa zona, bajó de altitud para restablecer el sistema de radiofrecuencia y en comunicación por radio indicó que contaba con el combustible necesario para llegar hasta el aeropuerto de la capital neuquina, adonde arribaría alrededor de las 17. La reubicación de la nave hizo que se levantara el cierre de los tres aeropuertos, a las 14.22. Por la noche, se había normalizado el tráfico aéreo en la región metropolitana.
Finalmente, Tantesio aterrizó a las 17.31, pero en el aeropuerto de Chapelco, tal como preveía su trayecto original antes de perderse y mantener en vilo a la gente.