Brillante actuación de la mezzosoprano Bernarda Fink
Recital de Bernarda Fink con el pianista Anthony Spiri. Programa: dos lieder de Myrthen, Op. 25, y ciclo Amor y vida de mujer, Op. 42, de Robert Schumann; tres lieder de Primavera amorosa, de Clara Schumann; tres tonadillas en estilo antiguo de La maja dolorosa, de Enrique Granados; seis coplas populares argentinas, de Luis Gianneo; cuatro poemas con textos de Machado, de Luigi Dallapiccola (1904-1975) y cuatro madrigales amatorios, de Joaquín Rodrigo. Festivales Musicales de Buenos Aires. Teatro Avenida.
Nuestra opinión: Excelente
Le cabe a Bernarda Fink haber concretado uno de los más jerarquizados recitales de canto de la vida musical de Buenos Aires. No solamente por la perfección y calidad de su voz, el alto nivel del pianista Anthony Spiri, que la secundó de maravillas, así como también por la enjundia, belleza y diversidad estilística del ramillete de canciones que se incluyeron en el programa.
Es que su actuación vino a ratificar el motivo de orgullo que significa la circunstancia de su nacionalidad y sus primeros pasos como solista en nuestro país, así como su actual estrellato a nivel mundial. Además, como ha de ocurrir seguramente en todos los escenarios, no bien hizo su aparición, la natural belleza de su estampa y su elegancia, refinamiento y distinguida personalidad, iluminaron la sala. Y cuando se escucharon las primeras palabras de los versos de Frederick Rückert, aquellos que Schumann eligió para obsequiar a Clara en el día de su boda, la calidad de su voz, emisión distendida, entonación sin mácula, así como también, el delicado touch y acertado criterio estilístico del pianista, fueron virtudes y prenuncio de un recital de lujo.
Así fue. Luego de los tres lieder de Clara y de las ocho canciones sobre textos de Adalbert Chamisso para Amor y vida de mujer , de Schumann, páginas a cual mejor expresada y motivo de infinito placer, llegó, en la segunda parte, una elocuente y atinada variedad de estilos, a partir de la atmósfera de la música española de Granados, con esa suma de sabor arcaico que conlleva La maja dolorosa, y continuó con el lenguaje renovador de Luis Gianneo, ofrecidas por ambos intérpretes de modo impecable. Fink es, sin duda, una cantante que conoce en profundidad todos los secretos y recursos del canto, en especial el aspecto primordial de la articulación de las palabras recitadas o cantadas pero sumándole una expresión en concordancia con los significados de cada una de ellas.
Cabe destacar que en el programa se incluyeron autores del siglo pasado, como Luigi Dallapiccola, tan avanzado en el lenguaje atonal, pero emotivo y valioso, y que en sus canciones sobre textos de Antonio Machado ofrecidas aquí, no pareció estar plenamente convencido de la técnica del dodecafonismo. En este terreno, la artista ofreció versiones delicadas y sutiles con expresión justa e impecable fraseo; se destacaron con sabiduría la volatilidad y el lirismo de cada una de ellas, en especial en el último texto, con recitado con las palabras "La primavera ha venido. Nadie sabe cómo ha sido....".
Por último, una distensión inteligentemente lograda por la simplicidad de Joaquín Rodrigo y los climas de la música popular española que caracterizan a la mayoría de las páginas, Bernarda Fink y su pianista ofrecieron los Cuatro madrigales amatorios , en excelente versión, que tiene en última copla -"De los álamos vengo, madre, de ver cómo los menea el aire", tan sencilla como amable, la página acaso más difundida del autor español.
El aplauso espontáneo y cálido generó el atinado y oportuno recuerdo de Carlos Guastavino con su bella estampa de nuestra tierra, La rosa y el sauce . Y, como despedida, una conjunción de celebraciones; el bicentenario de la patria y el natalicio de Schumann con una canción delicada y que, como acontece con casi todos los poemas del compositor alemán, el clima logrado por las palabras se prolongan en los sonidos de su amado piano, solos tan poéticos que en esta oportunidad fueron ofrecidos por Anthony Spiri con plácida delicadeza y exquisito buen gusto, y por Fink, en una entrega de indiscutida calidad.