Por el mal tiempo, la gastronomía fue la estrella del domingo en La Rural
Ante un día frío y lluvioso, la gente se refugió en la muestra de platos regionales, que terminó ayer.
Tal vez cansados de tanto cerdo, tanta vaca y sus característicos hedores, seguramente empujados a refugiarse de la llovizna (fría y permanente) que cayó sobre Palermo, los visitantes domingueros de La Rural fueron a parar al que fue, posiblemente, el espacio revelación de la feria. El “Salón de Regiones y Agroalimentos” fue la estrella de ayer (la jornada de mayor convocatoria, con 90.540 ingresos), justo en el último de sus cuatro días de existencia, con una oferta de manjares gourmet hechos con productos típicos de muchas de las provincias: quesos, dulces, chocolates, frutos, vinos, aceites, cervezas y más para ver, probar y, si gustó, comprar.
Sólo atenta a las reacciones de su paladar, Elisa Velázquez (58 años, de Don Torcuato), todavía no sabía si llevarse la mermelada de higo o la de naranja. Estacionada en el stand de San Pedro, hacía movimientos de sommelier con su boca. Hasta que dijo “me llevo las dos”, un tanto apurada porque estaba por empezar, unos metros más allá, una especie de “clínica gastronómica” por la que desfilaron las provincias, cada una con su chef, para mostrar y contar qué se puede hacer con los productos que crecen en sus tierras.
Esta vez era el turno de Santiago del Estero. Hablador de las costumbres de sus pagos, el cocinero Juan María Gómez no sólo reivindicó la siesta, sino que se despachó con unos tremendos panqueques de dulce de leche de cabra y repasó recetas de días anteriores, como la pizzeta de harina de algarrobo, vizcacha y queso de cabra, o el wok de vizcacha, miel de campo y arrope de tuna. “Está bueno, son cosas que no conocés”, comentó boquiabierta Natalia (21), de Bernal.
Un rato antes habían estado las especialistas de Río Negro, dando cátedra de todo lo rico que puede hacerse con manzanas (pan, por ejemplo), peras (¡al escabeche!) y otras delicias, como el dulce de manzana, que lleva pasas de uva y vino. Puppy Castello Herrera, una cubana muy simpática, interrumpió a la chef Alejandra García Hauw y quiso saber si en vez de vino podía usarse ron. Todos rieron y García Hauw asintió, aunque advirtió que así terminaría más alegre.
Mientras tanto, muchos hacían una larga fila para terminar con el stock de jugo de naranja tucumano, la torta galesa de Trevelin, Chubut, y la ensaimada de San Pedro, que según Marcela Baz, productora de esa zona, “voló en dos horas”. “Los chocolates me gustaron más que los animales”, reía Antonella Irusta (10), mientras con su hermanita Micaela (9) corrían detrás de la promotora que repartía las últimas trufas rionegrinas de cassis, nueces y vainilla. Bolitas que casi hacen enloquecer a todo el pabellón.