Maribel Verdú, de visita en Buenos Aires, presentó el film Los girasoles ciegos
Maribel Verdú está en Buenos Aires. Y lo hace como integrante de la delegación artística que acompaña a Madridcine 2010, la muestra de films españoles que continuará en el Gaumont hasta pasado mañana. Con su figura delgada, su cabello moreno, unos ojos pícaros y una sonrisa que pocas veces se borra de su rostro, la actriz recuerda, en diálogo con LA NACION, sus anteriores visitas a la Argentina. "Un país -dice- que siempre me brindó una enorme calidez y en el que trabajé con gran alegría, entre amigos, como en mi propia casa."
"Vine por primera vez en 1998 -recuerda-, cuando el director y productor Gerardo Herrero me convocó para Frontera sur. Después, ya casi se me hizo una costumbre llegar hasta aquí y reencontrarme con la misma calidez de siempre, con ese público que me mimaba y al que yo permanentemente traté de brindarle lo mejor de mi trabajo artístico."
Durante este encuentro, Verdú fue agasajada por su trayectoria y se volvió a ver su película El niño de barro , que rodó aquí en 2007. "Dentro de los films de esta muestra -añade- está Los girasoles ciegos , de José Luis Cuerda, cuyo tema echa una mirada distinta y apasionante de la Guerra Civil en mi país. Es un drama fuerte e intenso acerca de amores imposibles y de derrotas emocionales en torno de personajes que desean volver a la vida, más allá de las persecuciones."
Verdú recuerda con inocultable alegría que es actriz desde siempre: "Muy pequeña, en la escuela representaba entremeses de Cervantes. Me pintaba bigotes y, con ropa masculina, daba rienda suelta a la necesidad de actuar que me surgía desde muy adentro. Después aparecí en algunos anuncios publicitarios y, a los 13 años, se dio mi primera oportunidad cinematográfica con El crimen del capitán Sánchez , de Vicente Aranda. De aquí en más, no paré de actuar tanto en el cine como en el teatro y en la TV".
Con más de sesenta películas en su haber, la madrileña, que rebosa simpatía, hace memoria: "Tuve la suerte de trabajar con importantes cineastas de mi país y del extranjero. Hace poco, en Tetro , de Francis Coppola, y así se fue dando una trayectoria que, hasta ahora, nunca se detuvo".
-¿El teatro es, también, parte de esa exitosa carrera?
-Sin duda? El teatro me permite estar en inmediato contacto con el público y, además, me da lugar a componer personajes de comedia, algo que en el cine pude lograr muy pocas veces. Recientemente acabo de terminar una temporada escénica con la pieza Un dios salvaje , de Yasmina Reza, con la que realicé una gira por toda España.
-¿Cuáles son tus proyectos?
-El primero De tu ventana a la mía , ópera prima de Paula Ortiz; después volveré al teatro y a la TV.
-¿Cuál es ahora tu deseo?
-Sin duda, volver a filmar en la Argentina. Lo siento como una enorme necesidad, ya que las cinematografías de este país y de España están, en estos momentos, unidas por lazos indestructibles de idiomas y de temáticas.