Mimi Acevedo, voz de la banda que comparte con su marido, Sergio Rotman, habla de su nuevo disco, que presenta hoy, y de la decisión de vivir en su Puerto Rico natal
-Catorce años atrás, ¿qué viniste a buscar a la Argentina?
-Un poco de rock.
-Y ahora que volviste a tu Puerto Rico natal, ¿qué fuiste a buscar?
-Extrañaba la naturaleza, el lugar, ese aroma a la infancia de uno. De todas formas, siempre tuvimos el sueño de vivir en ambos lugares. De la Argentina, nos gusta la parte musical de la ciudad, y de Puerto Rico, sus playas y el contacto con la familia.
Mimi Acevedo Midnerely, la voz sensual del grupo Mimi Maura, está de paso por Buenos Aires -ciudad que adoptó en 1996 y que dejó a mediados del año pasado para reinstalarse junto con su compañero de vida y de música, Sergio Rotman, y su hijo Leroy- para presentar, esta noche, su séptimo álbum, Días de sol .
En una fría, lluviosa y gris tarde en pleno Palermo, la cantante apura un té de cedrón y se entrega al recuerdo de aquellos iniciáticos días porteños. "Cuando vine por primera vez, ya estaba saliendo con Sergio y me había ido de gira con él, que tocaba en Los Cadillacs, por Europa. Tenía ganas de conocer acá y en cuanto llegamos, comenzamos a grabar algunas canciones. Digamos que la motivación más grande para venir aquí fue la música."
Mimi no es la misma joven rockera que partió de Puerto Rico tras la aventura y el sueño de la banda propia de reggae. La vuelta a la casita de sus viejos la encuentra con una familia formada, un hijo de doce años, una carrera apoyada por cientos de shows y siete discos editados en poco más de una década, una voz que "ya no grita sino que canta" y un puñado de nuevos hábitos adoptados en la pampa húmeda. "Yo era vegetariana y hace pocos años comencé a comer carne. La comida aquí me encantó desde el primer día", asegura.
Pero lo que no cambió en Mimi es su amor por Sergio Rotman, el saxofonista de Los Fabulosos Cadillacs, que la convenció de que aquí, en la Argentina, podía formar un grupo y una familia como los que ella soñaba. "Lo que más nos unió con Sergio fue la música, nos gustan las mismas cosas y disfrutamos mucho de compartir todo. Siempre salimos juntos, a diferencia de lo que ocurre aquí, que hay mucha cultura de los nenes con los nenes, las nenas con las nenas. Al principio, ha sido un tanto difícil, porque la gente quería que saliésemos por separado... A mí no me copaba mucho, porque me gusta salir con él y contar con su apoyo y su sabiduría."
Como una suerte de Yoko y John latinos, Mimi y Sergio se muestran inseparables y confiesan potenciarse uno al otro. "Fue todo muy rápido y enseguida me di cuenta de que había encontrado a mi compañero, una persona con la que se podía trabajar. El es el motor que hace que todo funcione. La verdad es que tuvimos suerte, nos queremos, nos cuidamos y, además, nos animamos mutuamente. Eso es importante y no creo que me pueda suceder con otra persona. Tenemos una relación bastante especial."
Juntos entonces, compusieron las canciones de Días de sol , un álbum escrito, grabado y mezclado en diferentes etapas a lo largo de dos años y en distintos lugares: Buenos Aires, Argentina; San Juan, Puerto Rico; Kingston, Jamaica. "Queríamos hacer un disco bailable -confiesa- y que, al mismo tiempo, fuera homogéneo, no tan abierto y con tantos estilos como los anteriores. De allí que suene más reggae."
-Los primeros conciertos de Mimi Maura y el debut discográfico, en 1999, coincidieron con la gestación de un fenómeno en torno al género que hoy parece no tener techo...
-Sí, y no sólo acá, sino en todos lados. El reggae creció mundialmente y es un estilo muy apasionado, como la salsa. Por eso creo que está para quedarse y no ser sólo una moda.
-¿La fusión de reggae y bolero fue natural o voluntaria?
-En la música jamaiquina que yo escuchaba, había cantantes que grababan "Perfidia" pasada a reggae. Para nosotros no era nada rara esa fusión, porque el reggae también viene del bolero. Los músicos jamaiquinos se influenciaron mucho de la canción romántica para luego pasarla a su ritmo, que es más bailable. De hecho, fue un poco lo que nosotros hicimos también.
Mimi asegura que esta noche, en Niceto, tiene la intención de tocar "por primera o por única vez, todas las canciones del disco, que va a estar vendiéndose allí" y que después volverá a Puerto Rico, a tirarse un tiempito en la playa, pero también a seguir trabajando. "Ya tengo pensado un próximo disco, junto a mi hermano mayor, que era el que acompañaba a mi padre en guitarra y se sabe todo el repertorio de mi viejo. Y ya que dejé el bolero de lado por un tiempo, decidí hacer con él un disco con las canciones que cantaba mi padre."
-¿Y el disco que grabaron junto con Ariel Minimal?
-Ese también es un disco muy chulo . Lo grabamos en noviembre del año pasado y se llama Siempre eterno . Estuvo buenísimo y también fue una grabación bastante espontánea. Cuando grabás con alguien como Minimal, que es un virtuoso, es todo muy fácil. El vuela y hace lo que quiere, fue alucinante. Sería fabuloso presentar ese disco, pero hay que contar con él.
-¿Cómo viviste el regreso de los Cadillacs?
-Fue alucinante, los acompañé cantando "Vasos vacíos", en una parte de la gira, la primera. Que los chicos se hayan juntado y poder ver lo bien que lo pasaban fue increíble. Ellos ya se habían reconciliado hacía muchos años, pero ahí se notó que todavía estaban con ganas de hacer música juntos. Habrá que ver, dentro de un año, un año y medio, por ahí se vuelven a juntar.
"Ya no sé si dejé algo en aquella casa, si mi sombra aún está entre aquellas paredes", canta Mimi en el tema "Quemapuentes", un hiperdub incluido en Día de sol que retrata con justeza y poesía tropical el momento lumínico por el que atraviesa Mimi Maura: "Escuché una voz, me hablaba con tristeza, decía de lugares que nunca pude ver, ni siquiera en mis sueños. Esta vez, me verás, partiendo a la distancia, a buscar esa voz inmortal que te haga soñar".